Londres. ─¿cómo te sientes? ─se acerca un médico a Regina. ─decidiste continuar con el embarazo..., ¿conoces los riesgos?, ¿te han dicho qué...? ─Lo sé. ─sonríe acariciando su vientre ─¿Tienes una red de apoyo? ─pregunta mientras anota en una ficha. ─Ya lo decidí, mi bebé será cuidado por su padre, cuando mi bebé nazca así será. Se mueve... —sonríe con orgullo. —he tomado toda la medicación, las vitaminas, tal y como usted lo ha dicho. ─Señora Rossi, como su medico debo preguntar... ─Sí, estoy segura de mi decisión. Deseo tener a mis bebés, sé que mi vida está en riesgo y que no podré amamantar a mis hijos por el cancer, pero es mi decisión. ─suelta tajante. ─En ese caso... ─se levanta y Regina también así lo hace. ─veamos que hay de nuevo. ─sonríe. En una impecable cama de hospit

