Para Jenko, ver a su hijo por fin consciente sobrepasaba todo, él, un hombre que jamás lloraba, o siquiera demostraba un sentimiento, ver a su hijo despertar después de lo que él consideraba mucho tiempo, no soporto tanto tiempo frente a él sin llorar, su emoción lo sobrepasó. ─Jenko, tú no lloras... ─balbuceó con dificultad, dejando ver una sonrisa torcida. ─No lo hago. ─se acerca despacio, hace un barrido visual soltando un suspiro de alivio. ─El aire acondicionado me irrita los ojos, sabes que odio los hospitales. ─reniega evadiendo la mirada. ─Papá... ─tiende su mano. ─Dijiste que no me llamarías así hasta que me hicieras abuelo, así que... Una sonrisa con gemidos de dolor reflejan su felicidad al ver a su padre. ─Ya la conociste... ─suspira mirando a la puerta. ─Es muy bonita,

