—Hija, escucha... Aquiles se puso de cuclillas frente a Serena e hizo a un lado uno de los mechones de cabello que caía en el rostro. Serena tenía su mirada en un punto fijo, con sus ojos vidriosos y rojos de tanto llorar. —No quiero verte más dañada por esto, ni que estés en boca de todos. Por ello he decidido pedirle a alguien que se case contigo, no importa que no se consuma esa unión, no importa que no lo ames, pueden separarse en unos meses después de aparentar por poco tiempo que son un matrimonio, no lo sé, eso ya dependerá de ustedes —hizo una pausa esperando una objeción, pero ella permaneció observando el mismo punto en la nada—. Lo he decidido porque deseo evitarte un mal momento más cuando des la cara por el desplante de Jacob. Una lágrima bajó despacio por la mejilla de Se

