Serena caminaba tan rápido como podía cuando salió del consultorio de Jacob, quería alejarse de ahí inmediatamente. Actuar de esa manera llena de amenazas le repugnaba, pero fue algo muy necesario para proteger a quienes amaba. Magnus la esperaba angustiado recostado de la puerta del auto, tan pronto la vio, salió corriendo hacia ella y se unieron en un abrazo fuerte y ansioso. Él primero sostuvo su rostro y lo examinó por todos lados, luego apretó suavemente sus brazos bajando hasta llegar a los codos en busca de alguna lesión o gesto de incomodidad que ella pudiera hacer. —¿Te llegó a tocar? ¿Te duele algo? ¿Te hizo algo? —Serena lo observó con ojos vidriosos negando con la cabeza. —¿Le hizo algo? —Sin embargo, preguntó a Lucas y Danilo. —No señor, todo estuvo bajo control. —Magnus re

