Entré a mi casa y tenía unas ganas inmensas de volver al auto y decirle que si aceptaba su invitación a cenar, pero soy tan tonta que ni para eso tengo valor, como odio ser así, entré a mi habitación, tiré el bolso y me dirigí al espejo para recogerme el pelo en una coleta y entrar a ducharme, me acerqué un poco más de lo normal porque me di cuenta que mis ojos tenían otro color ¿Qué mierda me está pasando? Jamás me habían cambiado el color de los ojos ¿Será que esto se relaciona con lo de ser bruja y eso? Me enojé por tal cosa y empecé a sentir una ira inmensa dentro de mi, grite y tiré todo lo que a mí paso se encontraba, minutos después alguien llegó a mi puerta
Toc, toc…
¿Quién podría ser a esta hora?
¿Quién es?
—Soy Yudy la vecina de abajo—
Quité la cerradura de la puerta y abrí—¿Que quieres? —
—¿Qué acaso te estás volviendo loca estúpida? Son las dos de la madrugada y a ti te da por cambiar los muebles a estas horas, déjanos dormir maldita maniaca—
—¿Por qué no te marchas de mi puerta y me dejas en paz? —
—Otro alboroto y llamaré al encargado del edificio, loca —
—Vete al diablo estúpida, no ¿Sabes que? Porque no agarras y te largas tú del edificio, y si vuelves a tocar a mi puerta perderé los modales contigo ¿Entendiste? —
Le cerré la puerta en la cara, y recordé que cuando deseo algo con tanto coraje al final termina por suceder, pero en este caso no dije nada malo, solo espero que a esa mujer no le pase nada, ¡Ay Aby! ¿Por qué eres tan inmadura?
Me fui a la cama y al siguiente día me levanté bien temprano, me preparé y salí en busca de empleo, mientras caminaba para tomar el autobús me encontré con el encargado del edificio donde vivo, lo saludé como de costumbre pero este me siguió hasta dicha parada
—Señorita Aby, espere—
—Dígame señor Néstor ¿En qué lo puedo ayudar? —
—¿No supiste la noticia? —
—¿Que noticia?—
—La chica que vivía debajo de su departamento, simplemente empacó todas sus cosas y se marchó, dejó una carta en la recepción diciendo que no sabía el porqué se marchaba, pero que algo extraño la obligaba ¿Qué loca no?—
No otra vez Aby, esto es obra mía ¡Maldita sea! —Si es raro ¿Extraño no?—
—Si, muy extraña la forma en que se marchó, pero bueno, así son los seres humanos, bien señorita Aby, no le quito más tiempo, que pase buen día—
—Buenos día para usted también— tomé el autobús y me fui hasta el centro de la ciudad, creo que es mejor cambiar de ambiente, me mudaré del lugar donde vivo, creo que debo empezar de cero
Caminé unas horas buscando algún anuncio que dijese “solicitamos chica” pero la búsqueda fue completamente inútil, ya la noche estaba cayendo y pues si no me apuraba el bus que iba hasta mi pueblo me dejaría varada, corrí lo más rápido que pude a la estación y no lo logré el último autobús de la noche se había marchado, “bien Aby, eres una tonta” ¿Y ahora que voy hacer? No tengo muchas opciones, tampoco traigo mucho dinero, no puedo pagar una habitación de hotel, bueno Aby esta noche te tocará dormir en la estación de buses, me acomodé como pude y ya cuando me quedaba dormida alguien me despertó
—Señorita, señorita, despierte—
—¿Qué pasa señor? —
—Lo siento pero no puede quedarse a dormir aquí—
—Señor pero no tengo a donde ir, déjeme dormir aquí por favor, es solo hasta que abran la estación—
—Lo siento pero no puedo permitirlo, este es mi trabajo y si la dejo dormir aquí entonces tendré que dejar a cualquier vagabundo que duerma en la estación, lo siento pero no puedo hacer excepciones—
—Entiendo señor, no se preocupe, ya me marcho— me levanté de la banca, tomé mis cosas y empecé a caminar sin rumbo alguno, por dentro solo deseaba encontrar a alguien que me tendiera la mano, por lo menos por esta noche, seguí caminando y de pronto un auto se estacionó frente a mi, me asusté y me quedé frisada, ¿Él?
—Hola Aby ¿Qué haces sola en esta ciudad y a estás horas? —
—Hola Ángel ya es como mucha coincidencia que nos encontramos en todos los lugares ¿No crees? —
—No te estoy siguiendo si es lo que crees, jamás haría tal cosa, pero tengo negocios aquí y me tocó venir a resolverlos, pero si te sientes amenazada con mi presencia te pido disculpas, buenas noches, me retiro—
—No, no, espera, discúlpame tú a mí, es que estoy asustada, no tengo dinero y estoy sola, no tengo donde ir esta noche—
—Si quieres puedes venir conmigo a mi departamento, te quedas en la habitación de huéspedes y pues ya mañana sigues haciendo tus cosas —
—Esta bien, muchas gracias Ángel, me salvaste la vida—
Me subí al coche toda apenada con el pobre de Ángel ¿Por qué tengo que ser tan torpe?
—De verdad te pido disculpas, no era mi intención hacerte sentir mal—
—No, discúlpame tú a mí, no debes de confiar en una persona que apenas conoces, si quieres puedes venir a mi departamento, te quedas en la habitación de huéspedes y pues ya mañana sigues haciendo tus cosas—
—Por lo visto tienes casas en todos los lugares del país, se podría decir que esta noche te convertiste en mi héroe, muchas gracias de verdad—
—No tienes que agradecer, ayudaría a quien esté en tu situación, sé que no es agradable pasar la noche en la calle, pero antes de que digas que soy un niño de papá le aclaro señorita Aby que todo lo que tengo me lo he ganado a pulso, nunca me han regalado nada, mi padre es un poco tacaño en cuanto a darnos cosas sin ganarlo, pero en cierta forma se lo agradezco, gracias a que así decidió criarme soy una buena persona—
—¿Y a qué se dedica tu familia? Digo, si no es mucha curiosidad—
—Mi familia es dueña de las fábricas de maní más grandes del país, yo vendría siendo el gerente general de la cadena completa, mucho trabajo para un niño de papá—
—Perdón Ángel, no quise incomodarte con mi comentario, que por cierto de muy mal gusto—
—No te preocupes estoy acostumbrado a que me vean así, y… ya sabes de dónde provengo ¿Porqué no me cuentas quien eres? Apenas sé como te llamas—
—Solo te diré que desde muy joven me independicé, mi vida es trabajar y estudiar, bueno ahora solo estudiar porque no tengo empleo, y pues soy de pueblo uno muy colorido por cierto—
—Se ve que eres una chica muy astuta e inteligente ¿Por qué no seguiste en casa de tus papás? La vida hubiese sido más fácil para ti—
—Puede que tengas razón pero como ya te dije siempre me ha gustado ser independiente ¿Ya llegamos? Es que estoy algo cansada—
—Discúlpame si te incomodé con mis preguntas —
—No hay problemas, solo que no me gusta mucho hablar de mi vida privada—
Cómo le cuento a un chico que apenas conozco que mi familia es un circo, donde existen cosas que el quizás jamás ha visto ni escuchado en su vida, prefiero seguir actuando como una persona normal, por lo menos por esta noche.
—Entiendo, y respeto el que seas así, si, ya llegamos, estaciono el auto y nos bajamos—
—Bien Ángel—
Estacionamos el auto, nos desmontamos de el y nos dirigimos hasta el ascensor, que por cierto es solo uso exclusivo de Angel, este chico cada vez me sorprende más, el ascensor se detuvo en el piso tres, entramos y la amabilidad de este chico me dejaba boquiabierta, nunca nadie me había tratado tan bien
—¿Tienes hambre Aby? —
—Si, mucha —
—Si quieres pedimos de comer, vemos pelis y pues pasamos la noche conversando ¿Qué dices? —
—Lo de pedir comida no lo acepto, lo de ver pelis si, y la invitación para conversar me parece genial, pero con una condición—
—¿Cuál sería esa condición señorita Aby? —
—Que yo cocinaré —
—Mmm… trato hecho—
—Bien, ¿Qué tienes en tu refrigerador? —
—La cocina es toda suya, puedes abrir el refrigerador y ver y tomar lo que quieras, mientras tanto yo me voy a duchar, antes de ducharme te prepararé la habitación para que descanses cuando quieras —
—Está bien Ángel, de verdad que me caíste del cielo, no puedo creer que aún existan personas buenas, y pensar que fui bien grosera contigo—
—No tienes porqué disculparte, cualquiera en tu lugar haría lo mismo, apenas nos conocemos, pero eso cambiará esta noche porque hablaremos hasta quedarnos dormidos—
—Pues ve báñate y baja a cenar, te prometo que ya la cena estará lista —
—Hablamos en unos minutos—
Desde que entré a casa de Ángel sentí una vibra tan bonita que creí estar en casa, este hombre sabe cómo hacer sentir bien a una mujer, la verdad que ya no me siento a la defensiva con él, es todo lo contrario, es como si su alma tocara la mía. ¿pero que locuras dices Aby?