Capítulo: 5

2162 Words
Ava. Ya perdí la cuenta de los días que llevo aquí, pero poco a poco me he acostumbrado a limpiar, trapear y algunas veces a cocinar. Eso último también me costó porque yo nunca fui muy diestra en la cocina, apenas y sé freír un huevo. Mérida me ha tenido paciencia, y es muy buena una vez que la conocí más. En cambio Maisie, ella me odia y no entiendo la razón. Mérida me dice que no le haga caso porque solo está celosa. Eso me hace creer que a ella le gusta Paden, y eso no me agrada. Joder Ava, ese hombre no es para ti. Recuerda que te trata como a una prisionera, y sirvienta personal. Suspiro mientras sigo con mis deberes, los cuales gracias a dios estoy terminando. Doy un jadeo asombrado cuando el piso que me había costado tanto secar y lustrar se encuentra mojado con olor a podrido. Alzo la mirada para ver a Maisie con un valde en las manos y una mirada falsa de arrepentimiento. —Ouch, lo siento tanto Ava, ahora tendrás que limpiar otra vez el piso que huele mal...Y a Ceannard no le gustará—Dice Maisie burlona. Yo siento la furia y la impotencia correr por mi cuerpo. —Túu, tú eres una maldita perra. Me costó muchísimo dejar esto limpio...A mi no me interesa si te gusta el líder o no, no tengo la culpa de que él ni sepa que existes. Deja de joder mi vida porque suficiente tengo con estar aquí obligada. En serio Maisie déjame en paz—Bramo enojada controlando las ganas que tengo de barrer el piso con ella que me mira con burla. Maldita. —Culpable o no igual te odio...El Ceannard jamás había mostrado indulgencia con nadie hasta que llegaste tú—Apunta Maisie frustrada y yo no puedo evitar reír con amargura. —¿Indulgencia? ¿Cuando pasó eso? Él me trata como su esclava. Le tengo que preparar el baño, tener su ropa limpia y su comida hecha.Me levanto todos los días a las cuatro y media para poder rendir. Siempre como apurada porque tal parece que adora hacerme sufrir. No me digas que me ha mostrado indulgencia cuando me trata así—Subrayo furiosa, notando que la Rubia niega con la cabeza. —Si lo hizo, te dejó vivir a pesar de no saber de dónde venías...En vez de dejarte ser una sirvienta normal, te declaro la suya personal. Hasta asesinó por tí. Eso es mucho más de lo que te imaginas. Y me cabrea que una recién llegada que ni siquiera es una belleza consiga más que yo que soy más hermosa—Escupe Maisie tajante. En cambio la indignación me recorre entera y le tiro el trapo a la cara con fuerza a la desgraciada. —Tu limpias este desastre, si tú dices que el Ceannard muestra indulgencia conmigo haré que te castigue por lo que me has hecho—Acentúo seria provocando que la Ojiverde se ría con burla. —Jamas, has tu trabajo que para eso eres una prisionera...A mi me pagan por hacer esto. Y tú, solo comes y ya. Eres menos que un animal—Se mofa Maisie sonriente. Y ahí pedí la paciencia ante tanto cinismo y decidí darle un poco de realidad verbal. —Me tienes harta con tus estupideces. ¿Crees que el líder se va en ti que eres una sirvienta igual que yo? Él podría casarse con una noble de gran prestigio y fortuna. Deja de soñar, no seas patética e ilusa. Cuanto más alto subas más duro será la caída—Señalo sonriendo burlona. Avistando la expresión de odio que me lanza la Rubia antes de gritar y venirse encima de mí. Yo grito de sorpresa mientras ella me da golpes y jalones de cabello. Intento quitarla porque siendo sincera yo jamás me he peleado. Soy mejor en machacar a la gente con mis palabras. Y eso es algo que he hecho con esta loca quien no se lo tomó nada bien. Logro quitarmela no sin antes llevarme un arañazo en la mejilla cortesía de la desquiciada. Maldita loca. Eso sí que me hizo enfurecer así por lo que salto con mi puño en alto acertándole un puñetazo que la hace gritar de dolor. También me duele porque es la primera vez que hago esto pero se siente tan bien. Le doy otra bofetada arrinconándola contra la pared sujeto a su larga melena rubia tirando con fuerza hacia atrás. Y me acerco a milímetros de su rostro mirándola fijamente. Ya no tiene esa sonrisa de suficiencia sino que está cagada de miedo. Nunca pensé que alguien como yo podría provocar algo así en una persona pero es increíble. —Nunca en tu miserable vida vuelvas a pegarme porque no me detendré hasta desfigurarte la cara...Y ahí si que ni el líder ni ningún otro hombre te volvería a verte—Advierto mordaz, ella me mira aterrada y también incrédula. Cuándo de repente siento una presencia imponente detrás de mí. Y vuelvo la cabeza sobre mi hombro para ver al mismísimo Ceannard parado con expresión estoica. —Ceannard, ella está loca...Me atacó porque no quería hacer su trabajo sino que yo lo hiciera por ella—Miente audaz Maisie con un lloriqueo. Niego con la cabeza soltando a la maldita de Maisie. —Eso no es verdad...Ya tenía listo el piso cuando ella lanzó agua sucia en él para que perjudicarme. Quien me atacó primero fue ella. Siempre desde que llegué no me ha dejado en paz. Me odia y disfruta verme mal—Contradigo nerviosa por la mirada inexpresiva del Guerrero. —Largo de mi vista. Cómo no dijo mi nombre yo me moví para irme pero su voz cabreada dijo: —Tu te quedas esclava, tu te vas de aquí Maighdeann—Ordena Paden tajante. En cambio yo ahogo una risa porque la muy estúpida creía que se dirigía a ella. Pero al quedar sola con el Ceannard se me aceleran los latidos del corazón porque con este hombre nunca se sabe. Es tan impredecible. Me da tanto miedo como me excita su presencia. Contengo la respiración cuando se me acerca porque el condenado huele riquísimo. A madera y bosque. Y eso es un gran logro para la época. O es que estoy tan obsesionada con él que todo lo suyo me enloquece. Joder que patética eres. Abro mis ojos de hito en hito cuando una de sus grandes manos me toma del mentón provocando que jadee porque tocó el rasguño que me hizo la maldita de Maisie. —Las ví. Te resististe a pelear hasta que ella realmente te sacó de tus casillas...No eres tan dócil como tú apariencia refleja—Enuncia la voz ronca de él consiguiendo que me estremesca. Él parece notarlo porque ahoga una sonrisa. Mierda, el día que sonría completo moriré. Porque si cuando es serio es atractivo seguro si sonríe bajaría las bragas más rápido. Su mano cae a su costado dejando de tocarme. Y yo me obligo a no hacer un puchero para que vuelva a tocarme. —Termina tu trabajo, no me importa quien lo hizo este es tu trabajo...Cuando vuelva quiero que todo esté limpio—Declara Paden tajante para darse media vuelta y perderse por los pasillos. Y ahí se rompe la magia. Uyy como lo odio. Suspiro derrotada para volver a agacharme tomando el trapo. Hago una mueca de dolor porque mis rodillas ya están resentidas por andar tanto tiempo arrodillada. Finalmente luego de otra dura hora de trabajo de trabajo me levanto para tambalearme porque dure demasiado tiempo arrodillada. Mierda. Doy un brinquito cuándo dos enormes guardias se me acercan. Me tenso porque no me olvido de lo mal que me trataron cuando literalmente aterricé aquí. Pensando en eso debo buscar la manera de volver a mi tiempo. Porque no sé si me terminaré de adaptar o me moriré de tanto trabajo forzoso. —El Ceannard pide verte en su sala privada—Indica el guardia serio. Yo trago seco pero soy inteligente así que los sigo para que no me vayan a arrastrar. Al llegar a una sala de compuertas dobles hay un par de hombres aparte del Líder y Firth, la mano derecha de Paden quien es un derroche de sonrisas. Ese tipo pareciera que no sabe lo que no es sonreír. —Es hora de que me digas cuando, como y dónde se dará la siguiente batalla—Articula Paden directo. Yo jadeo asombrada negando con la mirada. Oh me lleva el demonio. Si le digo es obvio que ganarán. Aunque ellos igual ganaron pero les costó mucha sangre y hombres. ¿Será que si digo algo los sucesos que sigan cambien? Tendré que decirle aquello para ver si comprende la magnitud de su petición. Solo espero no desatar su furia. Paden. Contengo otra maldita sonrisa al verla tan nerviosa por tener que hablar sobre el futuro pero eso es algo que me divierte y por el cual ella sigue respirando. Sino ya me la habría cogido y degollado no más por el simple hecho de haber invadido mi clan. Observo como retuerce sus manos. Esas pequeñas manos que fueron capaces de pegar a esa mujer para detenerse cuando hace una mueca de dolor y a continuación da un suspiro. —No sé si sea buena idea jugar con él futuro Ceannard...Quizás podríamos cambiarlo todo—Subraya Ava inquieta. Eso me irrita, y tanto yo como Firth la miramos serios. —Hmn, lo que dice la pequeña es cierto...Quizás sea malo—Apoya Firth relajado. Avisto que la Ojicafé sonríe aliviada, pero no bòidheach no será así. Me provoca darle un puñetazo al imbécil de mi segundo al mando. Aquí se hace lo que yo diga. No me importa si algo cambia en el futuro. Este es mi presente. —No me interesa. Tú eres mi prisionera y harás lo que jodidamente te diga ¿Cuando será la próxima batalla y contra quién?—Insisto contundente. Detallando el gesto abatido de la Castaña que aspira hondo. —Como usted diga Ceannard...La siguiente batalla será dentro de dos meses y será contra el clan Wilson...Ellos quieren los terrenos de aquí para cultivar. Jugarán sucio y se perderán vidas pero ganarán. Solo deben prepararse para la ba..talla—Revela Ava con tristeza mirando al suelo. Oír su voz quebrada me inquieta. También verla así me hace sentir un maldito bastardo pero no puedo cambiar lo que soy. Soy su dueño y ella es mi posesión. Si me sirve para más allá de calentar mi cama en el futuro lo usaré. Estoy esperando que se acostumbre a estar aquí porque no dejaré que regrese a su época. Acepto que esta mujercita de metro sesenta se ha convertido en mi obsesión. Y eso es algo realmente malo para ella. Esa es la razón para tratarla así con tanta saña y maldad porque algo me dice que si pruebo más de su dulzura acabaré besando el suelo dónde pisa. Y un Ceannard jamás hace eso. —Puedes irte. No he terminado de hablar cuando ella hace una reverencia y sale corriendo. Aprieto la mandíbula porque en verdad ella aborrece estar cerca de mí. Sé que le atraigo pero ese sentimiento compite fuerte con su miedo por mí. Eso me gusta. Me encanta provocarle todo tipo de emociones sin importar cuáles sean. —Eres un hijo de puta Paden, estás cruzando una línea. Ella es tan dulce y tú parece que disfrutas aterrándola—Riñe Firth con irritación. Y yo sonrío ladino. —Me encanta su miedo y esa atracción que siente por mí...Una sola cosa te diré Firth, ella es mía. No sé te ocurra tratar de conquistarla. Porque si no te mataré lentamente—Amenazo contundente, observando el impacto en mi amigo. Sí, él es mi mejor amigo desde la infancia pero si la toca le mataré. Ava es mía para adorar, castigar y aterrar si me da la gana. Es mía, y nadie me la quitará. Ni siquiera que provenga de otro maldito tiempo. Si cayó en mis dominios me pertenece. Quizás no la reclame todavía pero lo haré en cuanto me hunda en su virginal cuerpo. —Joder, esa chica te trae trastornado. Mierda no sonrías así maldito...Da miedo cuando lo haces con esa expresión—Pronuncia Firth inquieto. —Mi lado maníaco no se volverá contra ti, si mantienes tu distancia con lo que es mío...Ahora lárgate que tengo cosas que hacer. Hay que empezar a entrenar con más fuerza y determinación. Pronto tendremos más territorio para expandirnos—Culmino relajado. Ignorando el gesto contrariado de mi Segundo al mando que niega y se va. Al estar solo yo también suspiro porque es cierto que ella me pertenece pero algo en mi interior me dice que esa Viajera se quedó con un pedazo mío. Y lo peor es que no se con cuál.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD