Capitulo 86. Anabella corre a los brazos de Alejandro arrojando al suelo al él atraparla, queda sobre él quien se queja de dolor. — Si quiero, si quiero ser tu esposa Alejandro Castros. Alejandro la sostiene del trasero recibiendo de sus labios un excitante beso, que despierta su hombría, la sostiene apoyando contra su pecho, ágilmente la pone bajo de él, tomando su mano que ella posa en su mejilla y en ella pone el anillo, ambos se miran y él corazón de ambos empieza a latir con frenesí. — Te amo tanto. — Le dice Alejandro dejando un beso suave en su mano izquierda en la zona del anillo. En este momento todo pase irracional en su mente, la ve sonreír y corresponder a sus besos que no puede evitar pensar que tenía la felicidad frente a sus ojos, la tuvo una vez, fue su esposa, su

