El abuelo de Ayse se puso de pie al final de la cena, su copa alzada con orgullo y sus ojos brillando de emoción. Era el momento que había esperado durante tanto tiempo. —Quiero hacer un brindis por mi nieta y por Mehmet, por este compromiso que une a nuestras familias y asegura el futuro de nuestra herencia. Que el amor y la lealtad sean siempre sus guías. Las copas se elevaron en el aire, y un murmullo de felicitaciones llenó la sala mientras todos bebían a la salud de los novios. Ayse, aún procesando cada cambio en su vida, sonrió a su abuelo, agradecida por su respaldo. De repente, el sonido de música comenzó a flotar desde el exterior. Los invitados se miraron, desconcertados. Los acordes envolventes de tambores y flautas creaban una melodía que parecía venir de otro tiempo, llena

