Ayse respiró profundamente, sintiendo el peso de todas las miradas sobre ella. Sabía que todos esperaban su respuesta, pero más que eso, sabía que su abuelo necesitaba verla fuerte en ese momento. Hikmet, el hombre que siempre había sido su pilar y le había enseñado a valorar la familia por encima de todo, estaba en una situación delicada. Aunque la decisión de un matrimonio arreglado la había tomado por sorpresa, comprendía que, en el fondo, solo estaba buscando lo mejor para todos. Se irguió, sintiendo una mezcla de nerviosismo y determinación recorrerla. Había sido criada para entender las responsabilidades familiares, para ser consciente de lo que significaba llevar el apellido Karaman. Este era un momento crucial. —Dede —comenzó, con una voz que se mantuvo firme a pesar del torbelli

