—Deja de subir fotos mías a tu i********:, idiota —regaño a Antoine, que estaba acostado a mi lado en los sofás que tenía el yate, donde estábamos celebrando el after-party de la boda—. Me van a venir despidiendo por tu culpa. —Vale, pero no me grites —suelta el francés, mirándome por encima de sus gafas de sol. Lo observo de reojo y lo veo recostarse de nuevo. Que buena resaca tenía el pobre. —¡Elie! Necesito que vengas —me grita mi hermana desde la cubierta, por lo que me levanto tratando de no molestar a Antoine. Voy con cierta pesadez a donde estaba mi hermana, acompañada de Beatriz. Sophia me miraba como mamá a punto de regañarnos y Bea estaba muerta de la risa por alguna razón. —¿Qué hice? —Sweetheart, la señorita Bea aquí presente grabó un video anoche y ¡sales b

