30

1410 Words
— Muy bien, sigamos —susurré y tragué saliva con fuerza. No tenía nada para comer o beber y me preocupaba ya que el camino se hacía más largo al alejarme de la carretera. Además de los golpes que me tenían algo lastimada también. Como recordaba, estaba a las afueras de la ciudad. Ellos habían intentado distorsionar mis pensamientos y por la misma razón, no recordaba nada de donde había estado. Pero, mientras más me acercaba a la villa, podía recordar varias de las cosas que habían en el camino. ¿A todos nos habían lavado el cerebro de esa manera? Decidí agacharme un poco apenas estuve lo suficientemente cerca de lo que parecía la villa por fuera. No podía apreciar lo grande que era ya que había una puerta inmensa y varios soldados que no dejaban a nadie pasar. Mientras estuve allí agachada, pude apreciar como varios soldados salían corriendo por la carretera hacia el lugar donde había explotado la van y así entendí que ellos ya se encontraban buscándome. La pregunta ahora era, ¿cómo podría entrar a la villa sin ser vista o reconocida? Debía pensarlo con prontitud si no quería que me capturaran y luego, no podría hacer nada. La noche pronto llegó y no sabía cómo comenzar a actuar. La seguridad que había en aquel lugar era impresionante y había visto que si cualquier persona por algún motivo se acercaba sin ser reconocido, varios de los soldados se iban encima de esa persona y luego, no volvía a aparecer. Eso le había sucedido a un habitante de calle que pasó cerca y no volví a verlo más durante el día. Pensé que de esa manera podía ser una buena opción entrar, pero tampoco sabía qué era lo que ocurriría allí dentro. — Piensa, piensa… —mordí mis uñas con fuerza, haciendo que sangraran—… mierda. Un grito se escuchó a lo lejos y pude observar cómo de un lado de lo que parecía la villa, lanzaban fuera al mismo hombre que había visto más temprano. Aquel lugar era más pequeño y tenía una pequeña puerta blanca que no se podía reconocer solo con mirar, se debía prestar bastante atención, además de que también había algunos soldados por allí merodeando. — ¿Será? Definitivamente intentar entrar por ese lugar era la mejor decisión. No podría quedarme allí quieta, esperando a que pasara cualquier cosa y todas las respuestas a mi preguntas conmigo. Esperé hasta que se dio la media noche. Con el cambio del personal de seguridad, era gratificante para mí poder reconocer a alguna de las personas que había conocido en la villa o por lo menos, encontrarme con personas que estuviesen cansadas y así ser más fácil el paso. ¿Me importaba si les llegaba a pasar lo mismo que a los hombres de la van? No. Observé cómo era el modo de operar de los soldados y los lugares que transitaban. Imaginaba que al ser de noche, su precisión era menor y por la misma razón, daban caminatas más cortas que los que estaban allí temprano. O simplemente eran perezosos. Comencé a arrastrarme por el pasto sin pensar en los animales que allí pudiese encontrar y pronto, estuve cerca a la puerta, sin ser reconocida por los oficiales y cámaras que había alrededor. — Joder —cerré los ojos recordando precisamente las cámaras que podían haber y lo que me había dicho el científico en el otro lugar. Iban a encontrarme. Intenté ponerme en cuclillas para moverme con la mayor brevedad posible y pronto me encontré corriendo hacia la puerta. Mi mano alcanzó a tocar la cerradura cuando volteé a mirar sobre mi hombro y un rostro conocido me hizo caerme al suelo. — ¿Ro-Robert? Mis ojos se agrandaron y parpadeé varias veces buscando reconocer a la persona, pero luego de tres parpadeos pude darme cuenta de que no se trataba de él. Era uno de los soldados y su arma me señalaba directamente. — ¿Quién es usted? Su voz era seca y ronca. Tragué saliva viendo mi fin, pero intenté tranquilizarme, buscando alguna salida. — Joy Cox. Treinta años. Investigadora virus AAA23. Cerré los ojos creyendo que me dispararía después de abrir la boca, pero no sucedió. Aguardé algunos segundos más, pero al no sentir que algo sucedía, abrí los ojos y le miré al hombre que me observaba con cautela. — ¿Cox? — Si señor. — ¿Esposa de Joel Cox? Abrí la boca y asentí con prontitud. — ¿Lo conoce? — Él dijo que usted vendría —explicó, manteniendo su rostro serio—. No pensé que tan pronto. — ¿Está allí dentro? Necesito verlo. — Él murió. No podía entender sus palabras. Él no debía estar muerto. Era imposible que así fuese. — No lo está —intenté levantarme, pero el hombre me obligó a seguir en el suelo—. Yo-yo hablé con él. Déjeme entrar, por favor. — No tiene permitido entrar. — Se lo pido. Miré a mi derecha y algunos soldados venían hacia el lugar donde yo estaba mientras hablaban. Comencé a tensionarme y sin pensarlo dos veces saqué el arma que habíamos fabricado con Robert y la incrusté en su pierna, haciendo que cayera al suelo junto a mi lado. — Lo lamento —la incrusté en su otra pierna y un grito salió de sus labios alertando a sus compañeros. Sin espera tomé una de las armas que tenía en la cintura y abrí la puerta que allí había, la cual sorpresivamente, no tenía algún tipo de seguridad. Parecía que por ese lugar salían las personas que se encargaban de la cocina o limpieza. La villa se veía diferente a lo que recordaba y mientras buscaba un lugar para esconderme, pude ver como habían avisado a las personas en el interior de lo que había sucedido. Recordando algunas películas, los baños podrían ser mi refugio ya que eran privados y podría entrar a alguna de las rendijas que allí hubieran y de la misma manera, moverme por toda la villa sin preocuparme porque me descubrieran. Por supuesto que debía tener cuidado, los lugares por lo que debería transitar eran algo susceptibles a cualquier ruido y si ellos me escuchaban, podía perder todo. — ¡Por ahí! Los gritos se sentían cada vez más cerca y yo no podía encontrar ninguno de los baños que necesitaba. Mi cabeza comenzó a doler y traté de correr hacia otro lugar, pero mi maleta no me dejó. O bueno, el computador en la maleta. Comenzó a vibrar con más fuerza de lo normal y volteé a mirar a una pequeña puerta donde era poco notable la palabra “baño”. Solté un gracias al aire y corrí hacia ese lugar, esperando que estuviera completamente solo. Cuando había trabajado allí no había ido a ese lugar puesto que como debía respetar la pirámide, solo podía dirigirme a los baños que eran especiales para investigadores. Cuando entré al mismo, pude darme cuenta por qué era tan diferente. Los baños no se parecían en nada a lo que yo había conocido y podía decir que eran algo clasistas al ser tan diferentes a los de nosotros que tenían última tecnología y hasta yo había alucinado. Para mi fortuna todo había salido según lo planeado y el baño se encontraba completamente solo. Después de cerrar con seguro, busqué con la mirada las rendijas que se encontraban en la parte alta de techo. Antes de ir hacia ese lugar, abrí la ventana que daba hacia otro lugar de la villa para que pensaran de alguna forma que había escapado por ella y luego corrí hacia el cubículo que se encontraba debajo de la misma. No podía perder tiempo y con prontitud me encontré quitando los dos tornillos que tenía la rejilla. — Vamos, vamos… —Me faltaba solo uno de los tornillos y comencé a escuchar cómo intentaban abrir la puerta con fuerza. Apenas terminé de quitar el tornillo, abrí la r*****a y con la poca fuerza que me quedaba, lancé la maleta al fondo y me alcé para entrar. Solté un resoplido y pronto estuve en las ventilaciones de la villa. Allí, no podrían encontrarme con tanta facilidad. Era hora de comenzar a trabajar y en ese lugar al ser el más seguro que podría encontrar, continuaría revisando la información que el computador y la IA podían brindarme para encontrar a Joel.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD