Luego de un largo día en el restó, Sole se dirige a su casa, esperando que su marido haya llegado antes que ella y pueda ayudarla con la segura disputa que tendrá con Eva para que pueda ponerse ese vestido verde agua que le compró para la fiesta. Era más que obvio que Eva iba a negarse con rotundidad para no ponerse ese vestido, pero Sole está cansada de verla de n***o o colores oscuros. No entendía los extraños gustos de su hija, ni de donde había sacado ese raro sentido de la moda. Al cruzar el portón de su casa, sabe que Erik todavía no ha llegado, ella deja escapar un leve suspiro antes de estacionar el auto. La pelirroja comienza a bajar del auto con varias bolsas que había comprado de última hora para llevar a la casa de Lina. Atareada con las bolsas y trastabillando sube los escalo

