—En un hotel, reservé dos habitaciones, y no hay devolución —añadió con la intención de que no me echara pasta atrás, y así es como me ví prácticamente obligada a aceptar. —Bien, estaré lista a esa hora. —Perfecto, no te olvides de decirle a Juli. —Ajá —resoplé. Entonces colgué y me quedé más tiempo de lo normal observando como boba la pantalla del móvil, hasta que lo solté sobre la isla de la cocina y terminé de comer, casi a regañadientes, la inapetencia había arribado a mi sistema. Después de estar ahí, me puse a empacar lo necesario, antes le marqué a mamá y le expliqué todo, sí aceptó a qué fiera con Alexander, pero solo porque estaba súper ocupada en el hospital no se puso a preguntar sobre lo de ayer. Así que por ese lado, podía respirar aliviada. *** Me cercioré de tener

