LIV Los pequeñines causaron un revuelo enorme en la pequeña ciudad de Aluna y su padre. Por supuesto, no era para nada común los Alphas en aquel poblado, menos los dominantes. Solo hasta ahora, se podían contar con los dedos, uno de ellos, el desagradable ex de la joven madre. Otto estaba feliz de tener a su familia ahí con él. Claro, no esperaba que las circunstancias para ello, fueran tan tristes y se reflejaran en el rostro de su hija, siempre que veía a sus bebés dormir. —Aluna… Ahora estamos acá los 4, yo voy a poder mantenernos como siempre lo he hecho. —Papá, qué lindo eres, gracias. Por ahora esperaré que cumplan un año y regresaré a la gran ciudad a recuperar mi trabajo. Ellos, irán entonces a la guardería —respondió sonriendo, comiendo un poco de pan dulce que su padre le ace

