Capítulo 15: Alivio en el alma

1260 Words
XV Él tenía ya la edad suficiente como para poder decidir sobre su vida y su futuro. Pero la edad era solo un número, pues siempre recibía con el corazón abierto las caricias de su papá. Ese candor característico, esa voz que conoció desde que estaba en su vientre. Él era un omega que lo había dado a luz, una novedad en su momento, ya que los hombres omega escaseaban. Matthew había sido especial desde la concepción. Su padre fue su bastón para llegar al departamento. Se enteró por sus propias palabras que Anna había llamado a casa para alertar sobre su desaparición, que en el pasado no hubiese sido problema, no obstante, ahora era diferente, incluida la razón. Quien recibió la llamada fue su papá y no quiso alertar a su esposa, así que mejor él iba a ayudar a buscarlo y así llegó. —Cómo me hallaste… —preguntó Matt, colgando del brazo de su papá, que iba tan despacio como su hijo marcaba el paso. —Dejaste un rastro muy particular… solo me topé con él. El hombre era muy alto, de preciosos ojos grises y cabello ya algo cenizo. No se notaba por ninguna parte su edad, nadie imaginaría que fuera el padre de Matt y sus dos hermanos mayores. En realidad su madre. Él los dio a luz a los tres, en medio de las particulares circunstancias de la familia de su esposa, una mujer Alpha. Cuando por fin lograron llegar a la puerta de su departamento, Anna saltó de alegría al ver a su hermanito y se le colgó al cuello. Hedía a alcohol, así que de inmediato lo mandó a ducharse. Vio a su papá que tenía esa gentil sonrisa en su rostro, esa que amaba. —Vamos a tener una muy larga charla una vez salgas de tu baño —dijo el padre, quitándose su gabán y tomando asiento en el sofá. Anna le alcanzaba una taza de té. —Lo prometo papá. —Se dio la vuelta para ir a su habitación, deteniéndose un momento—. Gracias. El buen hombre suspiró un poco, a pesar de mostrarse tranquilo, tenía el corazón en la mano. Se alivió de haber percibido el aroma correcto, antes de que hubiera caído de nuevo en esa espiral de miseria que aliviaba antes con el patinaje, pero ahora ya ni eso tenía. Siguió charlando con su hija, que le mostraba los avances en su especialización. El hombre veía los documentos y algo alcanzaba a entender, sería la perfecta ayuda para su madre y las empresas. Sin que lo esperaran, tocaron a la puerta, no era muy tarde en la noche, aun así, a ellos no los visitaba casi nadie. —Yo abriré, no te preocupes —exclamó el padre caminando a la puerta, mientras Anna llevaba las tazas a la cocina. Cuando él abrió, sus ojos se sorprendieron, pero comprendió de inmediato de quién se trataba. Era esa preciosa niña de cabellos tan oscuros, aquella de la que tanto le habían hablado. Ella se sorprendió mucho más y, poniendo las manos en el pecho, no supo qué decir. No esperaba a un desconocido. —Entonces, tú debes ser Aluna. Es un gusto… —Discúlpeme —respondió ella, que llevaba un vestido n***o de florecillas blancas, que la hacía ver más hermosa—. Es que vi que alguien traía a Matt… y quería saber cómo estaba. —No tienes que disculparte. Yo soy su padre. ¿Deseas seguir? Aluna tomó aire, sorprendiéndose más. Luego se mordió los labios, entendió que no parecía ser el momento de ver a su amado. —No, yo no quiero interrumpir nada. El buen padre cerró la puerta para charlar con ella un rato. Se veía muy nerviosa y quería también tranquilizarla un poco. Pudo ver que el cuello de la muchacha estaba vendado, supuso por las heridas que Matt le había causado. —Supongo que mi hijo te hizo eso —dijo señalándole el cuello—. La verdad es que… —¡No fue culpa de Matt! —se apresuró a interrumpir Aluna—. Ese maldito químico enloqueció a todos… No fue su culpa. —Gracias por decirlo, él no lo ve así, pero estoy seguro de que cuando hable contigo, estará mucho más tranquilo. Esta noche debo hacerlo yo, hablar con mi hijo. —Lo entiendo señor Siberan, lamento mucho haberme apresurado así… —Zack. Puedes llamarme así. Aluna sonrió y se despidió, no sin antes agradecerle por su atención. No obstante, sucedió algo que ella no se esperaba, pues el hombre la tomó por un brazo y la observó con atención, luego sonrió de nuevo. —Debes decirle la verdad a Matt. La muchacha empezó a temblar como un pajarillo y sus ojos se inundaron de lágrimas que no pudo controlar. —Qué dice… —Confía en mi hijo. Cuando él quiere algo, lucha sin importar qué, y tú te has convertido en parte muy importante de su vida. No le tengas miedo. Fue un gusto conocerte; creo que ahora nos vamos a ver muy a menudo. Zack la soltó y ella empezó alejarse, confundida y aterrada. Tomó algo de aire para calmarse, luego sintió alivio. Quería estar con Matt, tanto como él con ella. Al entrar de nuevo, tuvo una corta conversación con Anna, donde le contó, grosso modo, lo que había hablado con Aluna. Anna sintió pena por aquella situación, entendiendo a todas las partes involucradas. Matt ya había salido de la ducha y tenía puesta su ropa de dormir. Su hermana le había hecho un café muy n***o, para aclarar las ideas. Luego de dejarlo en la mesa, se fue a su cuarto. Esa era una conversación privada. —Bueno, quiero escucharte, hijo. Empieza por donde quieras. —Papá, estoy enamorado… Yo no había sentido esto nunca, con ninguna persona. Yo tropecé con ella y de alguna forma algo dentro de mí despertó, estalló… no sé cómo expresarlo, pero empecé a tener la necesidad de estar con Aluna en todo momento. Sin embargo, ella ya tiene la marca de otro Alpha. Eso me mata, saber que está unida a alguien más, parece que es un Alpha varón… Ella no me dice nada, e íbamos a hablar el pasado sábado, y sucedió «eso»… ¿Qué va a pasar si a futuro, no me puedo controlar con otro omega? Lastimarla es lo último que quiero, yo quiero protegerla, yo quiero estar con ella, sin embargo, lo que hice… —Oh… —dijo suavemente el padre—. Lo has dicho todo, tú mismo tienes las respuestas, pero también tienes miedo. Hijo, sé que amar resulta abrumador, sin embargo, recuerda que no es solo cosa tuya. ¿Te has preguntado cómo se siente ella? ¿El temor enorme que debe sentir de perderte? Ella debe estar pensando que eso que pasó, va a hacer que tú te alejes… y eso debe tener a Aluna, sufriendo mucho. Es ahora cuando debes empezar a pensar como pareja… Matt miró a su papá algo sorprendido de que no cuestionara el hecho de que Aluna tenía ya un compañero al que estaba vinculada. Le estaba diciendo que ellos ya debían hablar para estar juntos. Sintió alivio. Su corazón se calmó y realmente lo sacudió el hecho de haber actuado solo por su cuenta, sin saber lo que Aluna estaba sintiendo. Terminó su café, que su padre diera la aprobación, quería decir que no había nadie de por medio y que su futuro con Aluna, estaba escrito. *** Fin capítulo 15
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD