Aquel baño de recepción era pequeño pero lujoso. El cuerpo de Novak había quedado inmovilizado entre la pared y el cuerpo de Simone incapaz de responder, no solo por la sorpresa de aquel gesto, si no y principalmente porque tenerla tan cerca comenzó a despertar esa respuesta traicionera que tenía su cuerpo cuando la veía, cuando recordaba lo que había imaginado. -Así que por eso tenías tanta culpa.- Simone fue la primera en hablar, no quería perder el tiempo, necesitaba ser clara y obtener su silencio. Pero Novak no respondió, parecía concentrado en otra cosa, ni siquiera se animaba a mirarla a los ojos. -No te preocupes, no tengo nada que decir de todos modos, ¿supongo que vos tampoco?- le preguntó llevando su mano con pausa hasta la hebilla de ese cinturón ancho y anticuado que él

