-¡Usted no entiende, esto es muy importante, casi de vida o muerte!- dijo Florencia con sus manos en su cabello caminando de una lado a otro en aquella oficina que oficiaba de dirección del jardín de infantes en el que trabajaba. -Ya te dije, Florencia que no tengo nada que decir al respecto, no lo recuerdo, lo siento mucho. No quiero recordarte que este es tu lugar de trabajo y yo soy tu jefa.- respondió la Señora Ana Ruiz con sus anteojos de lectura en la punta de la nariz y gesto de exagerada ofensa. Florencia llevaba semanas dándole vueltas al asunto. Todo el tiempo, mientras cuidaba de Rony, preparando las comidas más sanas, que eran recibidas con resignación por su parte y se negaba a entregarle algo más que besos dulces para que su herida logre cicatrizar del todo, continuaba inv

