Mi vida siempre fue simple, ir al colegio, intentar pasar desapercibida mientras estudio, evitar a la gente que me pueda hacer daño y ser feliz con lo que tengo. Nunca deseé más cosas de las que tenía, nunca quise más amigas pues, según yo, tenía a la mejor. Mónica. No deseaba padres que se quedaran porque así podía tener la responsabilidad de estudiar, de hacer mis deberes y tener todos los días dinero para lo que me hiciera falta mientras ellos no estaban. Aprendí a manejar mi dinero, aprendí a cocinar con el tío Rai, aprendí a conducir en un curso que hacia todos los días y que me pagué con mis ahorros, pero jamás aprendí a sobrellevar la traición, mucho menos si viene de gente tan cercana para mí y que decía quererme. No puedo seguir así, no puedo seguir sintiendo o pensando en tod

