Luego de batallar con esta chiquilla para que suba a su habitación, me costó ponerme fuerte con ella para al final tener que cargarla. Susi, una de las jóvenes empleadas, me ayudo a encontrar su recámara. —Vamos a tu cama – le digo cuando la dejo en suelo firme. —Señor, ¿Quiere que lo ayude? – me pregunta Susi. —¡No, que él me ayude Susi, lo quiero a él! – dice Jade en su estado. —No te preocupes, prometo que no hacerle daño – le digo a la empleada, ella se pone roja. —No pretendía decir eso, señor – baja la mirada. —Era broma, cualquier cosa yo te llamo, ¿Bien? – ella asiente. Su cuarto se parece a ella, con tonos cálidos y rodeado de libros. Después de decirme lo que le gustaría estudiar, no me sorprende ver tantos de ellos. Conocerla y saber cómo es Jade, me dio una lección de vi

