El gusano de la curiosidad carcome la cabeza de la castaña llevaba hacía un par de horas, sintiendo un revoltijo mental, después de haber tenido un pequeña conversación con Adara por vía telefónica al principio de aquella noche. Por lo cual, allí estaba ella, sentada frente a su ordenador, ya con el navegador Google abierto. «¿Haz conseguido algo?» —Por los momentos solo tengo la referencia de las leyendas de Transilvania que me mencionó Adara—comentó la mediúm, extendiendo sus manos hacía adelante. Alissa comenzó a desplazar sus finos dedos a través del teclado de la computadora, dejando un leve sonido al momento de presionar cada una de las teclas. Leyendas Rumanas. Escribió en el buscador para presionar el enter, varios páginas hicieron aparición en la pantalla. La médium, ubicó

