En el momento que él se intentó acercar a mis niñas, las cubrí con mi cuerpo y sin pensarlo mucho le di un golpe que lo hizo trastabillar. —Antes de tocar a estas niñas, ten por seguro que te voy a matar. Eres un viejo asqueroso que no debe estar ni siquiera en libertad, pero te has valido de tus conexiones para caminar en medio de todo mundo como si fueras una persona decente. —¿Cómo te atreves a golpearme? Te recuerdo que soy tu abuelo y me debes respeto, chiquilla insolente. Cuando él intentó golpearme no pudo hacerlo porque me adelanté y le di un golpe que hizo que su aire se saliera. —¿Zoé? —Una voz familiar me habló y me di la vuelta —¡Eres tú, pero qué alegría verte! Mi vecina se acercó a mí y me dio un abrazo, las niñas la veían con curiosidad y fue ahí que tuve una idea. —Ve

