Sefora. —Me haces acordar a Eli cuando nos regalaron el auto. —maneja con una sonrisa enorme—. No paraba de sonreir y de llevar a todo mundo a todos lados. —Es que lo máximo, aunque tambien entiendo que podemos porque somos de una clase social privilegiada. —No estes mal por las oportunidades que podemos tener, yo aprendí eso, no estar mal ni tampoco regodearnos, sino normalitos. —me invitó a almorzar, cobró su primer sueldo oficial de un jugador de primera, bueno, primero invitó a mis papás con Bena, después a Eli y ahora a mi. —Déjame que te ayudo. —me ayuda a bajar del auto haciendo toda la fuerza él. —Uh gracias, ya casi no puedo mas. —hasta me ayuda a sentar en la mesa—. Con lo que pasó con Mati como que siento que estoy mas cansada. —¿Cómo no estarlo? Terrible susto nos pegamos

