Nina Dos semanas después Si se había llegado el día del anuncio de mi compromiso con Henry, no lo podía creer. Habían pasado tantas cosas en estas dos semanas desde aquella noche en la que platiqué con mi madre. Le había informado a Maty lo que mi madre me había dicho, aclarándole que, aunque lo que mi madre dijo fuera verdad o no, yo no quería esa herencia y se la daría a él, pues él ha trabajado mucho tiempo con mi padre y se la merece. Todavía no sabemos si eso es verdad. También descubrimos que mi padre tiene el testamento guardado en su caja fuerte, ya que no confía en nadie; sus abogados no tienen esos documentos. Tocan a la puerta y yo me vuelvo a mirar en el espejo y suspiro. Mierda, no es un maldito sueño, es una realidad. —Adelante. Amaya entra con una sonrisa en su rostro,

