Nina Había escuchado decir en algún momento que las mentiras tienen pies cortos, y eso es verdad; la verdad y la realidad siempre salen a la luz. Estoy de pie enfrente de Noah, él hablándome con el corazón en la mano, porque veo sinceridad en su rostro y yo sin poder decirle mi verdad. Mi vida está llena de mentiras y secretos; si le digo que estoy comprometida y a punto de casarme, sería reconocer que soy hija de una familia importante y millonaria. Levanto mi rostro y sonrío, pues sí soy sincera, me ha dejado sin palabras. Tomo su rostro entre mis manos; él se ve un poco nervioso. Jamás lo había visto de esta manera, pues siempre ha sido un hombre orgulloso, altivo, incluso prepotente. Parece que esa máscara se ha ido. —Noah, jamás te mentí cuando te dije que mi vida está llena de se

