Nina Cuando abrazo al señor Williams, se siente algo diferente; es un abrazo sincero y lleno de ternura. Dios, cómo hubiera deseado que así fuera mi padre. Me separo de él y le sonrío. —Vaya, se ve mucho mejor. Él toma mi rostro entre sus manos y sonríe. —Lo estoy, pequeña Nina, lo estoy, pero ya necesitaba verte. Tenemos que hablar de algo muy importante. Yo sonrío y asiento. Hago como si no hubiera nadie más a nuestro alrededor y voy directo al despacho. Dejo mis cosas y vuelvo a salir a la sala, pero Amaya ya ha ayudado a su padre a ponerse de pie. Me acerco a él y tomo su brazo. Él voltea y me sonríe. —¿Qué ha pasado con tu padre? Supongo que has ido a verlo. —Sí, acabo de estar en su empresa. Nada que usted no sepa. Le he pedido el tiempo que habíamos acordado, solo que mi padr

