Nina Él está tan cerca de mí que puedo respirar su aroma, un aroma que me encanta. Él me sonríe, esa sonrisa preciosa que tiene. Yo me alejo un poco y él me ve con una ceja alzada y esa estúpida sonrisa. Yo suspiro. La verdad es que cuando me dirigía hacia la oficina pensaba en qué decisión tomaría mi jefe. Y la verdad es que estaba nerviosa, rezaba tanto pues ha sido mi primer empleo y tengo que estar agradecida con ellos, pero también la actitud de Noah hace que me ponga a pensar que merezco algo mejor. Yo suspiro y lo miro a los ojos y sonrío. —Tienes razón, debí traerte tu café y tus brownies, pues ese es mi trabajo, pero pensé que ya no te gustaban, pues la última vez los botaste al basurero. Pero está bien Noah, soy tu secretaria, no tu chofer. No tengo por qué ir a recogerte al ae

