Capítulo — Lo Que Nunca Debió Pasar Renata acomodaba con torpeza las sábanas del cuarto de Alejandro. La camisa que había usado para su pequeña “puesta en escena” todavía colgaba arrugada en el respaldo de una silla. El vapor de la ducha ya se había disipado, pero el aire seguía impregnado de esa sensación pegajosa de mentira. El celular vibró sobre la mesa de luz. Lo tomó con ansiedad, viendo al fin un número que había esperado toda la tarde. Eran sus padres. —¡Mamá! ¿Por qué no contestaban? —preguntó con un dejo de enojo mezclado con alivio. La voz de su madre llegó entrecortada, como si hablara apresurada. —Hija… estábamos en el avión. No podíamos contestar. Llegamos hace unas horas a México. Estamos en la ciudad. Decime dónde estás. Renata tragó saliva. Nunca había planeado que l

