Capítulo –Mentiras y averiguaciones Juan Alberto cumplía con cada detalle como si fuera un militar en misión. Apenas dejó a Alejandro y Elena en el aeropuerto, marcó varios números desde su teléfono. Primero al restaurante, como le había pedido su jefe. —Buenos días —saludó con la voz seria y pausada—. Habla Juan Alberto, chofer del señor Alejandro Varela. Aviso que ni el señor Alejandro ni la señorita Elena podrán concurrir hoy al restaurante. Pidió que siguieran como vienen trabajando y siguiendo el menú de la semana pasada. Sigan el día como corresponde a sus funciones. El restaurante debe marchar bien y el personal sabe lo que tiene que hacer. Del otro lado no hubo objeciones. El restaurante funcionaba con ritmo constante, la clientela fiel ya llenaba las mesas y las reservas estab

