Capítulo — El Inicio de la Batalla Legal El teléfono de Alejandro vibró en la mesa del comedor de la casa donde anoche la familia Duarte festejaba la "Pequeña Graduación" dijera Elena, y donde esa mañana desayunaban antes de ir al restaurante temprano. Reconoció el número y atendió de inmediato. La voz del abogado, profunda y firme, retumbó al otro lado: —Hijo… hoy es el día. Al fin vamos con todo. Alejandro se incorporó en la silla, sintiendo el peso de esas palabras. Había esperado demasiado. Elena lo miraba, con el ceño fruncido, atenta a cada gesto de su esposo. Le tomó la mano bajo la mesa, notando cómo le temblaban los dedos. Alejandro quería hablar, intervenir, pero ella lo apretó suavemente, como diciéndole: “escuchá, es tu momento”. —¿Está frente a él? —preguntó, con un nudo

