Capítulo — Entre Sueños y Rupturas Elena caminaba bajo la penumbra de la noche, con el corazón hecho añicos y la mochila apretada contra su pecho. El taxi la había dejado a una cuadra de la pequeña capilla, ese refugio silencioso donde tantas veces había encontrado consuelo cuando la vida la golpeaba desde que tenía memoria. Empujó la puerta de madera —todavía abierta al público— y el olor a incienso la envolvió. Allí, en medio del silencio sagrado, la Virgen de Guadalupe la recibió y Elena pensó que había llegado al único lugar donde aún podía respirar. Esos últimos meses había aprendido de nuevo a ser feliz, incluso sin ser querida por su suegra. Había construido algo con Alejandro, con Dylan, con su familia. Pero ahora todo se sentía traición y vacío. El padre y un par de monjas, qu

