Capítulo – Eugenia contra su padre El despacho de Montesino estaba envuelto en penumbra. La lámpara de escritorio lanzaba un círculo de luz amarillenta sobre la madera lustrada, y frente a él Eugenia caminaba de un lado a otro, con el rostro encendido de furia. —Papá, no entiendo por qué me hablás así. —Alzó la mano izquierda y mostró el anillo con descaro—. ¿Ves esto? Este anillo no lo compra cualquiera. Me lo dio Diego está Nochebuena. ¿Vos creés que un hombre le propone matrimonio a una mujer si está con otra? ¡Él me ama, papá! Montesino la miró en silencio, sosteniendo un vaso de whisky. Su expresión era la de un hombre acostumbrado a lidiar con caprichos, pero aquella vez había algo más serio en sus ojos. —Eugenia, yo no hablo por hablar. —Hizo una pausa, midiendo las palabras—.

