Capítulo 15 – El orgullo de la cocina El restaurante Varela se había sumido en un silencio distinto esa noche. El murmullo de los últimos clientes se desvanecía entre copas vacías y platos retirados, mientras el equipo terminaba de limpiar la cocina. El aroma a vainilla y chocolate aún flotaba en el aire, como una sombra dulce que se resistía a irse. Alejandro, de pie en su oficina privada, observaba un par de notas sobre el escritorio. Los pliegues de su frente dejaban ver que algo lo carcomía por dentro. Elena estaba allí, apoyada en el marco de la puerta, todavía con su uniforme de jefa de repostería, el gorro ladeado y los lentes brillando bajo la luz. Sus ojos verdes lo miraban con cautela, como quien sabe que está entrando a un campo de batalla. —Necesitamos hablar del menú de

