Capítulo – La trampa de la enfermedad Renata había quedado internada gracias a Sabrina Oliva, que fue quien llamó al médico de confianza de Manuela. Todo estaba perfectamente planeado. Ese desmayo no había sido casualidad: era parte de la obra que habían inventado las tres. Sin embargo, mientras fingía debilidad en la recepción del edificio donde ahora vivía Alejandro con Elena, Renata vio algo que le dolió más que cualquier tratamiento. Los vio juntos, de la mano, más unidos de lo que Manuela le había contado. Y alcanzó a escuchar cada palabra de ellos. Cuando Elena, con dulzura, le dijo a Alejandro: “No, anda, ella te necesita”, sintió que el corazón se le desgarraba. Fue como un espejo: “esa mujer pensó en mí y yo no estoy pensando en ella”. En ese instante se sintió ruin, una porque

