Capítulo 31 – Entre el anillo y la sombra Elena salió de la mansión sin esperar en el pasillo, ni en la entrada, ni mucho menos en el jardín. Alejandro le había dicho que lo esperara adentro, pero ella negó con la cabeza con esa mezcla de firmeza y vulnerabilidad que la caracterizaba. —Prefiero esperarte en el auto, si no te molesta… No quiero cruzarme con las miradas de tu madre. Alejandro no insistió. La entendía demasiado bien. El chofer ya la esperaba en la salida lateral, con el motor encendido y la ventanilla apenas baja, como si quisiera disimular el murmullo de la fiesta que todavía vibraba dentro de la mansión. Le abrió la puerta trasera con respeto, y Elena subió de inmediato. El silencio del auto la envolvió como un refugio. Se acomodó en el asiento, apoyó la espalda y bajó

