—Déjame bastardo—sacudo mi mano para zafarme de su agarre. —Te lo dije, pedazo de estúpida, como a Maritza le pase algo, juro que te—detiene sus palabras y aprieta su mandíbula y luego prosigue—te daré tan duro hasta hacerte llorar. —Haz lo que quieras, además tú pequeño m*****o ni siquiera cosquillas me dio—el frunce el ceño y me aprieta la muñeca para después acercarme a su torso. —Así, eso lo veremos pequeña diabla—se echa a reír maliciosamente. Espera el me ha sacado de aquel cuartito ósea que estamos afuera no lo dudo y le echo un vistazo a la casa o mejor dicho a la mansión, Wau que grande, todo aquí es hermoso, bueno la verdad mi casa es tres veces más grande que está caja de fósforos, rio dentro de mi, me imagino que mi familia tiene más dinero que este tal Óscar multimillonari

