Miranda Abro levemente los ojos, acostumbrandome a la tenue luz de el sol, observo a mi alrededor y estoy en la azotea, entonces recuerdo lo que paso en la madrugada, me incorporo en el sofá y observo al maravilloso hombre en cuyo pecho dormí, me muerdo los labios de recordar los deliciosos besos que nos dimos, saber que le gusto y que quiere ir en serio conmigo me ha dejado mas tranquila. Trata de despertarlo —Buenos Dias Demian— le digo hablando no tan cerca, sacudo sus hombros para que despierte, deben ser las 6am, el cielo tiene la tonalidad, azul, naranja, violeta, Demian abre los ojos y me brinda una sonrisa, se ve tan bien. — Buenos días Miranda, como te sientes— pregunta estrujandose los ojos y sentándose en el sofá. — Muy bien y tu ¿qué tal dormiste? —Nunca había dormido mejo

