Demian Los besos que he recibido durante toda mi vida no se comparan con el tierno beso que nos acabamos de dar Miranda y yo, es tan dulce y no es por el martini ni el labial que lleva, son sus labios, su pequeña lengua que tienen el sabor mas adictivo que haya saboreado. Abro los ojos lentamente y despegamos nuestros labios, nos miramos y le doy una sonrisa ladeada. — Es así cómo vamos despacio— le digo acercandome a su oido. — Lo siento—me dice algo avergonzada, frunzo levemente el ceño, se está disculpado por besarme, le hechara la culpa a los martinis que se tomó. — ¡Lo sientes! ¿quieres decir que no querias besarme?— le digo algon molesto, ella inició el beso, sabe que me gusta y ahlra se arrepiente. — ¿Qué?, no, no es eso, es que, si queria pero no se si te gusto y se que te to

