Lo primero que sentí al despertar, fue que había algo pesado sobre mi cintura, y no, no era Vicent; era un poco más pesado que él; sin abrir mis ojos, comencé a tocar esa cosa que estaba sobre mí, tratando de descifrar que era. No sentí miedo… por lo menos hasta que se movió Con mi corazón latiendo como loco, abrí los ojos, y casi al instante me tranquilicé. Rubius estaba plácidamente dormido a mi lado; su boca estaba abierta y pude ver cómo un poco de baba caía sobre mi almohada. En ese momento, recordé el porqué estaba él ahí. *Flash Back.* -¿Puedo dormir contigo?-preguntó Rubius apareciéndose en mi puerta como si fuera un pequeño niño- Me da un poco de miedo la oscuridad. Riendo, le di unas palmaditas a mi colchón. -Estas invitado.-le dije, y él se subió a mi cama con rapidez. *

