Desperté y fue la primera vez en días que pude disfrutar de esa simple acción. Me estire, leí mis mensajes, y me tomé mi tiempo para despertarme por completo. No había vuelto a hablar con Rubius y sabía que no lo haría por ahora, aunque sea de ese tema; los dos habíamos tenido un par de problemas respecto a lo amoroso, romántico… como quieran decirle; y a pesar de habernos confesado mutuamente no íbamos a ponernos de novios y ya, así, rápido. Además no quería adelantarme a los hechos; iba a dejar que Rubius diera el segundo primer paso. Suspirando, me levanté de la cama y decidí empezar mi día de la mejor manera, o eso esperaba. -¡Vicent!-grité apenas puse un pie en el salón. Mi gato me miró y frenó su pata; estaba a punto de tirar una maceta que tenía en una mesa cerca de mi sofá.

