Toqué el timbre y esperé. Habían pasado unos días desde la cena en casa de Vicky, y no había vuelto a ver a Rubius, ni siquiera habíamos hablado. Me había juntado con Luca y su novio a desayunar la mañana siguiente a eso y nos habíamos puesto al día, luego en la semana también había visto a mis amigas quienes también se enteraron de lo que había pasado. Y ahora, me encontraba delante de la puerta de Vanesa; había decidido cambiar las cosas con ella para bien, y si bien ya habíamos comenzado a hacerlo, esto era algo que necesitaba evolucionar regularmente; y tenía la excusa perfecta. -¿Qué haces aquí?-preguntó abriendo la puerta. A pesar de estar en su casa, Vanesa estaba luciendo un vestido de seda violeta y su cabello estaba perfectamente atado en un moño. -¿Te vas a algún lado? -No

