Angelica se encontraba aburrida en aquella reunión con esos dos hombres ya que, solo era como una especie de dama de compañía de Jean Paul; para eso se casó con ella, solo para presumirla que estaba con aquella elegante y hermosa pianista famosa. Los hombres hablaban y ni siquiera notaban que ella estaba ahí; parecía como si fuera un objeto con un lindo vestido de color rojo. «¡Y pensar que cuando estaba soltera creía que mi vida siendo una esposa trofeo sería lo más maravilloso del mundo, cuando en realidad es todo lo contrario. —bostezó con disimulo—Ay, que aburrido, ahora estuviera allá en esa habitación con mi sexy analgésico si tan solo este idiota no se hubiera aparecido!»—Era lo que pensaba la hermosa castaña, sentada en esa elegante mesa bebiendo sorbos de champaña. Sin embargo,

