El pelinegro enseguida sonrió con algo de nervios y pensó: «Estúpido viejo loco, ¿cómo que si ve el futuro? ¿y ahora qué hago?» Soltó una risilla incomoda rascándose la nuca. —¿No, como creen? —Diga la verdad joven —dijo Lumiere—usted no parece un escolta común. Si no más bien policía, viene a vigilar al príncipe ¿no es asi? El pelinegro sintiéndose en contra la espada y la pared, aun sin decir ni una sola palabra, alzando sus dos cejas, enseguida pensó: «¡Mierda! ¡El viejo es más inteligente de lo que creí, ¿ahora que hago? Tengo las patas en el fango!» Sin embargo, Lumiere desde hace tiempo sospechaba del tío Pierre. Él nunca creyó que el príncipe Rainer y la princesa Jeannette hubieran muerto en ese accidente de auto el cual fue muy extraño. Luego, Gerald quien era sucesor al tr

