El pelinegro, tocaba a la princesa muy sutilmente, y le susurraba su nombre para que se levantara y así Lumiere no sospechara. —¡Angelica! ¡Angelica, despierta! La mujer estaba bien agotada, ya que, pasó una noche llena de mucha actividad sexu*al con su adorado guardaespaldas. Entonces, al momento de terminar la ultima ronda, ella se acostó sobre su pecho y le dijo que descansaría solo unos minutos y que luego se iría a su habitación con su esposo. Pero el sueño le ganó a ambos y se quedaron dormidos abrazados como cualquier pareja enamorada. Entonces, ella abriendo sus ojos poco a poco puso su atención en Ivanno quien estaba a escasos centímetros de su rostro le preguntó: —¿Que sucede? —¡Señor, Márquez, ya son las seis, hablemos de nuestro plan antes de que se despierten los señores!

