Entonces, estando frente a ella, sobrepasándola con su presencia, él con ojos perversos, destapaba el preservativo, pero Angelica se lo quitó de las manos y quiso ella misma ayudarlo a ponérselo. —No quiero dejar de tocarte. —Pues no pares de hacerlo mi princesa hermosa, mi cuerpo es todo tuyo. Soy de bajo costo recuerda jejeje. Ella sacó el preservativo del paquete y con una de sus manos sostenía la virilidad del pelinegro, y mientras le ponía el preservativo, con una dulce y sensual voz, la cual hacía que Ivanno se volviera loco, le preguntó: —¿Entonces…te llamo Vanya? Él cada vez más duro, con su corazón acelerado sintiendo los toques de ella, le respondió: —Como quieras. Todo lo que salga de tu boca, ya me excita. Mientras Angelica le terminaba de poner aquel condón, Ivanno se

