—¡Jane he llegado!— era la voz de mi madre, Jace me bajo rápidamente.
Rápidamente con mi rostro caliente me arreglé mi ropa ¡dios! ¡Había besado a Jace! Mire como mi madre entraba a la cocina y nos miraba, con la mano la salude, disimuladamente mire a Jace, aún no lo podía creer.
-¡vaya! No esperaba encontrarte aquí- dijo mi madre mientras me daba un beso en la mejilla.
- él ha venido a hacer un trabajo- mi madre me miro pícara, sonrojada negué, entendiendo su mirada.
- bien en ese caso, pueden continuar- asentí, y tome de la mano a Jace.
Al subir a la habitación un silencio un poco incómodo se instaló en la habitación, mire disimuladamente Jace y toque mis labios suspirando, aún no lo podía creer.
Las horas fueron pasando, mientras hacíamos el trabajo, no podía negar que durante todo el tiempo, mi mente no podía de dejar de pensar en lo sucedido en la cocina.
Sus manos rodeando mi cuerpo y el sonido de su respiración habían sacado un lado de mí que ni yo misma conocía, en fin, era hora de despedirse; acompañe a Jace hasta la puerta, allí espere a que se fuera para cerrar.
-Jane- dijo Jace antes de irse con una sonrisa encantadora.
-¿si?- dije con nerviosismo todo de él me ponía nerviosa.
- espero un día poder volver a besar tus labios- dijo y se volteó para irse
desde el marco de la puerta lo miré impresionada, escuchando como mi corazón latía desesperadamente ¿había escuchado bien? ¿Acaso el chico que me había gustado por tanto tiempo sentía alguna tracción hacia mí? Con el corazón a mil y el cuerpo temblando me fui a mi habitación, después de unos tortuosos pensamientos, me dormí...
Los días pasaron y cada vez me hacía más cercana a Jace, tenía que admitir que cada momento que pasaba junto a él era mucho más placentero que el anterior, si era completamente sincera cada vez estaba más enamorada de él.
Todo estaba bien, bueno excepto por una cosa ¡Jace nunca había mencionado nuestro beso! Después de aquel día Jace no había dicho ni pio, y si tenía que ser sincera era un verdadero terror.
- ¿Está todo bien?- Dijo Jace pasando su mano en frente de mis ojos.
Sacudí mi cabeza y le di una sonrisa mientras asentía, en estos momentos estábamos almorzando.
- si, solo me perdí por unos momentos, ya sabes trabajos y eso- dije mientras tomaba un poco de verdura con mi tenedor.
-ni que lo digas, lo bueno es que la siguiente semana la tendremos libre- lo mire extrañada ¿de qué hablaba?- ¿Lo has olvidado no es así?- dijo y me acomodo el cabello, lo mire atontada- si, lo has olvidado, la siguiente semana fumigaran la universidad.-
Dijo con una sonrisa.
Lo miré por unos segundos, cuando se me ocurrió una excelente idea, quería acercarme más a Jace, y para eso debía tener momentos con él, había recordado que este me había dicho una vez algo del invernadero en su casa, ¿acaso había una mejor oportunidad para estar a solas con él? No lo creía.
- ¿estás libre el miércoles de esa semana?- dije desinteresadamente, aun por dentro me moría porque digiera que no.
-¿el miércoles?- contuve la respiración, el miércoles era el único día en que no tenía nada que hacer- sí, estoy libre, únicamente dormiré- dijo despreocupadamente, internamente baile.
- en ese caso, si estás libre- dije con nerviosismo -¿puedo ir a tu casa?, ya sabes a ayudarte con el invernadero- retorcí mis dedos esperando su respuesta.
Lo miré y este estaba sonriendo, se veía muy guapo, los segundos pasaban y me impacientaba, la sonrisa de Jace era encantadora, pero en estos momentos prefería que respondiera a mi pregunta.
- ¡claro! ¿te parece bien a las 12?-
- ¡claro!- respondi entusiamda.
Jace iba a decir algo mas sin embar mi mirada se enconfoco en el rejoj en la pared, ¡dios eran las 3:30! ¡se supone tenia que estar clase hace 10 minutos!
-¡nos vemos en la salida! llego tarde- sali corriendo al salon...
Al final me había ganado una reprimenda, sin embargo, todo valía la pena en estos momentos, tenía algo así como una segunda cita con Jace, en fin al salir de clases este me estaba esperando para ir a mi casa, sonreí recordando que Jace todos los días me acompañaba a mi casa, ¿podía ser más dulce? Al llegar a su lado, tome su brazo y colgué de él, y tomamos dirección a mi hogar.
Tenía que admitir que este último tiempo todo había salido bien, Jace superaba honores mis expectativas, además tenía que darle puntos extras porque a pesar de mis planes, aburridos, como ir a la biblioteca o al teatro, él siempre había dicho que si a todos mis planes, por primera vez en mi vida sentía que un chico me aceptaba tal y como era...
Los días fueron pasando hasta que llego el miércoles, tenía que admitir que toda la semana había estado nerviosa, no solo porque pasaría todo un día al lado de Jace, sino porque, primero, iría por primera vez a la casa de Jace y segundo, este podía no pasar como si podía pasar, ¡conocería a los padres de Jace!
En fin en estos momentos estaba parada en frente de la casa de Jace, esperando a que este me abriera, tenía que decir que era realmente hermosa, confirmándome que los padres de Jace realmente tenía dinero, pero en fin eso no me interesaba mucho.
- hola, ¿como estas?- dijo Jace añ verme.
Con amabilidad le contesté y lo seguí hasta al interior de la casa la cual al igual que su fachada era hermosa.
- ¿estas preparada?- dijo al guiarme a la puerta que guiaba al invernadero, solte una risa, ¿que tan mal podia estar?
- no seas tonto, hablas como si de verdad fuera una gran desastre- Jacer me miro y solto una risa, abrio la puerta y me guio al invernadero, al verlo mi boca se abrio en una grande o
- retiro lo dicho es una abominacion- mire a Jace nmerviosa- digo osea, no es que este taan mal, solo que- jace me interrumpio con una hermosa cacajada.
- no tienes porque ponerte nerviosa, ralemnte es una abominacion- Jace tomo mi mano y me guio a través del ivernadero- ¿estas lista?- asenti.
El día fue oscureciéndose poco a poco, durante todo el día nos divertimos, el calor abrasador, las bromas y las conversaciones nunca habían faltado, todo había sido demasiado hermoso para ser real.
En estos momentos estábamos sentados en el patio mientras comíamos un pastel de chocolate, mire como los labios de Jace se manchaban de chocolate, y recordé nuestro beso.
-¿sabes?hoy ha sido un dia encantador Jane- dijo Jace, mientas tomaba una rebanda de pastel.
-realmente lo ha sido- dije mientras miraba sus labios.
-nunca pense que la jardierneria seria tan divertida- lo mire callada pensando en que decir.
- es dicvertida cuando tienes a alfuin divertido a tu lado- dije bromeando, Jace solto una risa.
-tienes razón, lo mejor de la joranada de hoy fue la compañia- lo mire sorprendida por sus palabras, ¡Jace me estaba coquetiando! ¿que se supone que debia decir ahora? le si una sonrrisa nerviosa sin saber que hacer.
- si te soy sicnera no se que decir- dije avergonzada, mi fuerte no era coquetiar.
- no tienes que decir nada solo..- dijo y se acerco letament3e a mi, entonmces entendi.
Lo tome de la camisa y lo bese, como había estado queriendo hacer desde hace días, sus labios sabían a pastel de chocolate, suspire en medio del beso y acaricie su rostro, sentía su barba.
Al terminar le beso nos miramos directo a los ojos, quería decirle que me gustaba, sin embargo, aún no era el momento, en vez de hacerlo le di un pequeño beso, este me tomo de la mano y me guio al pasto.
-creo que nos vendria bien ver un rato al cielo- asenti embobada.
-¿ no te parece hermosa?- dijo jace señalamndo la luna.
- lo es es realmente hermosa- dije acercando su mano a la mia, jace se volteo y me miro a los ojos.
-¿sabes? cuando era pequeño, mi madre siempre me dijo que si me portaba bien, la luna me concederia todo lo que quiciera- sonrei imaginadome a un pequeño Jace pidiendole deseos a la luna.
-¿los cumplio alguna vez?- dije, con el corazon latiendo a mil, sabia que la luna no concedia desesos asi como asi, pero no queria arruinar el momento.
- no, sin embargo, igual, me hacía sentir mejor siempre que la veía- sonreí, tenía que admitirlo Jace, estaba completamente enamorada de esta persona, de la confianza que irradia, y de la constante luz que aportaba.
Al final después de quedarnos unas horas hablando nos despedimos, mientras miraba por la ventana del taxi no pude evitar sentirme bien conmigo misma, en ese momento tenía la satisfacción de haber estado junto a él, lo que no sabía es que meses más tarde, me arrepentiría de haberlo conocido de haberlo dejado entrar a mi vida, Jace no resultaría siendo aquella luz en vida, solo seria quien me haría perder mi brillo.