'Te sigo amando Nissa' Revivo sus palabras una y otra vez, aferrándome a ellas con toda mi alma, sonriendo como una completa boba. Saberlo no cambia en nada nuestra situación, no obstante es un alivio para mis dolores más profundos.
El tiempo no había sido capaz de aniquilar nuestro lazo; no había conseguido despedazarlo de la misma forma que a nuestros corazones, y eso es algo de lo que estoy agradecida.
Su aparente desprecio me estaba consumiendo y ahora... ahora es este deseo irrefrenable que siento por tenerlo cerca, por abrazarlo, por contarle todo lo que sigue causando en mí.
Ato los cordones con la cabeza completamente en otro lado, moviéndome de manera automática como un robot. Las zapatillas blancas cortan la tonalidad verde militar del pantalón cargo y hacen juego con el top de mangas largas.
Mientras me pongo mi perfume favorito, sueño con volver a tener un pincel en mis manos, con plasmar la rebelión que se alza en mi interior y que todo lleva a su paso. Es un pequeño momento de felicidad en medio de tanta incertidumbre y problemas. Ojalá pudiese conservarlo.
Tomo un poco del labial humectante rojizo y lo aplico con mi dedo sobre los labios, forzando a apagar el ardor que provoca la ausencia de sus besos sobre ellos. 'Si tan solo dejase de torturarme de esa manera...'
Necesito volver a tenerlo por completo, borrar su rencor, quitar de su mente esas estúpidas ideas que se clavan cual espinas entre su piel y la mía.
Yo nunca dejé de amarlo, ni cuando su espalda fue lo último que vi aquel día en el aeropuerto, ni cuando los años me consumieron en su ausencia, ni cuando atravesó la puerta de la mansión de la mano de otra mujer.
Mi corazón no olvidó esa promesa, al contrario, la acunó en la parte más segura de mi alma impidiendo que se extinguiera.
Rumbo a la cocina voy dando pequeños brincos como si fuese una niña pequeña; me gustaba hacerlo cuando me encontraba fuera de los ojos inquisitivos de Marco, quien no aprobaba bajo ningún concepto, este tipo de comportamientos.
Es sorprendente la pulcritud y la eficiencia con la que trabajan Juan y el resto de las empleadas. Los preparativos para la cena de la noche ya se encuentran en marcha y sonrío por ello. Mi delgadez no tiene relación alguna con mi apetito, que por lo general es descontrolado y voraz.
Le indico a todos que sigan con normalidad sus labores, mientras yo misma me aventuro a preparar las botanas para la película. Si tengo que sobrevivir casi dos horas en esa incómoda situación, debo mantener mi boca ocupada masticando. Ejercicio que me ayuda a disminuir la ansiedad y a controlar la fiera que habita en mi interior.
— ¡¡Señora!!— exclama Karla abriendo muy grande los ojos, demasiado para la simple travesía en la que me encontraba— El señor va a matarme si sabe que está aquí, haciendo eso...— señala el paquete de nachos que deposité en un bowls y el queso cheddar que estoy calentando en una ollita.
— Tranquila Karla, el mundo no se desplomará porque use mis manos— de hecho hace poco las había usado para una actividad mucho más exigente y todo había salido a la perfección. Suspiro ante el pequeño flash que trae a la realidad ese placentero momento.
El disgusto en su rostro lo dice todo— Si algo le pasara a usted, el señor no me lo perdonaría.
—El señor tiene cosas más importantes que prohibirme hacer esto por mi propia cuenta— señalo una estantería donde guardan la despensa— ¿Puedes alcanzarme el maíz pisingallo? También haré palomitas.
Karla pone la palma de su mano sobre su frente—Que Diosito se apiade de mí— exclama con su característico tono dramático.
Por piedad a sus nervios, dejo todo preparado y les permito que sean las empleadas las que los depositen en la sala de estar.
La pantalla es tan enorme que bien podría ser un cine y los sillones de terciopelo no se quedan atrás, su color n***o parece el reluciente pelaje de una pantera. Los mismos están levemente inclinados y enfrentados solo en las puntas entre si, dando visibilidad a la película, y al resto de los espectadores al mismo tiempo. Una genialidad nefasta para este tipo de "eventos".
—Te estábamos esperando— abre Marco el diálogo, dando pequeños toques con su mano al lugar que reservó a su lado. Camino torpemente y me ubico donde mi esposo indicó, escaneando a una velocidad increíble, la posición en la que Jhan sostiene a Niva, tragando el malestar que eso mismo me genera.
— Bien, ¿Que vamos a ver?— consulto para disimular el latido que ataca mi ojo derecho.
— Elige tú Niva— la insta Marco — ¿Qué se te apetece ver?
'Marco y su inaguantable condescendencia' juro que si elige una comedia romántica, aprovecharé el momento para...
— Esta me agrada— interrumpe mis pensamientos para darme la razón. Ni siquiera me molesto en terminar de leer el título, se nota a leguas que es una terrible porquería.
— ¿Qué tal esta?— apunta Jhan a una película que sí me interesaría ver, al menos por la temática que propone.
— Si a ti te gusta, a mi también— responde Niva plantándole un beso.
Al principio él se mueve reticente, pero cuando descubre mi gesto de fastidio, se lo devuelve con alevosía.
'Bien... si quieres jugar entonces juguemos' decido.
Estiro mi mano hacia la mesita donde reposan los aperitivos y tomo un nacho con cheddar. Pongo la otra mano debajo para que acompañe el recorrido hasta la boca de Marco, quien me mira confundido pero corresponde amablemente a la treta, probando lo que le ofrezco.
—Te quedó un poco de queso— le indico señalando la comisura de sus labios. Seguido, deslizo mi dedo pulgar desde ese punto hasta el resto del labio inferior lentamente.
Aunque veo su reacción únicamente de soslayo, sé que Jhan hierve de furia; si yo era celosa, él lo era mil veces más. Por eso podía apostar que cada movimiento mío era una terrible provocación a su hombría.
A mi izquierda, Marco respira profundo y se acomoda la manga de la camisa. Sonrío satisfecha: maté dos pájaros de un mismo tiro sin planearlo. Si conseguía fastidiar a Marco, mientras enfurecía a Jhan.... la victoria sería mía.
¿Qué le pasó a lunes? reza el título en la pantalla y las luces de la sala se vuelven tenues bajo el manejo del Belmenht mayor.
Niva se deja rodear por el brazo de Jhan quien suspende la mano sobre el hombro de ella, moviendo sus dedos con agilidad, muy cerca del nacimiento de su sostén.
Imito el gesto romántico y me acurruco sobre el pecho de mi esposo, obligándolo a envolverme con su brazo, para que su mano quede justo sobre mi muslo.
El misterio que la película propone me hace olvidar por un momento el lugar y las circunstancias en la que me encuentro. Solo en pequeñas ocasiones, mi cerebro se desconecta de la trama por la dureza de los músculos de Marco; su pecho parece estar moldeado en acero, un acero que fue creado con la mismísima lava ardiente de un volcán. Fuera de eso y de los esporádicos vistazos que echo sobre Niva y Jhan, la actividad transcurre con absoluta normalidad.
Luego de algunos enigmas e importantes giros, la película se torna incómoda cuando inevitablemente, aparecen las escenas de sexo que tanto detesto; jamás me había apetecido ver ese tipo de cosas en público y menos con esta clase de compañía. Sin embargo Niva parece disfrutarlo, susurrando al oído de su novio puras idioteces inapropiadas.
Dispuesta a quitarle su tonta sonrisita a Jhan, deslizo mi mano hasta la parte baja del torso de su hermano, sintiendo sobre mi piel sus abdominales marcados, tras la rígida tela que los recubre. Sus ojos se vuelven hacia mí con un brillo ligero, escondiendo una sencilla amenaza. 'No lo hagas'
Haciendo caso omiso sostengo su mirada y sigo bajando hasta encontrarme con su muslo, percatándome así de su creciente molestia. Es entonces que fijo la vista en la película otra vez, mientras muevo el pulgar lentamente hacía el interior con un roce suave, cuidadoso. Un roce que sin lugar a dudas arrasaría los estribos de Jhan.
Marco se incorpora de un salto captando toda la atención — Ya vuelvo— anuncia con la solemnidad que tanto acostumbra.
No obstante, puedo adivinar a la perfección sus gestos corporales, la furia que le brota por los poros mientras su mirada se torna oscura, como la de un animal. Un animal.