Su perfume embriaga todos mis sentidos, dejándome expuesta y sin defensas ante la atracción que ejerce su persona sobre mí.
Si no me contengo, terminaré por revelar todo aquello que con tanto recelo guardé durante todos estos años.
— Siento mucho haberte hecho sufrir, nunca fue mi intención. Ahora... hay que dejar el pasado en el pasado, sino va a ser imposible que sigamos viviendo bajo el mismo techo. Debemos respetar a Marco y a Niva..
Su risita repiquetea entre el viento — El pasado en el pasado...
— Así es. De hecho ayer me demostraste lo rápido que se te da esto de olvidar.
— Hablas sin saber.
—Me sorprende tu hipocresía, tu cinismo— me inclino hacia delante para susurrarlo sobre sus labios— Lo dice el hombre que ingresó a mi recámara semidesnudo.
Levanta las cejas y posa la mano sobre el puente de su nariz— Me hubieras preguntado antes de sacar falsas conjeturas. Desde que llegamos a la mansión, no he mantenido relaciones con Nirvana en ninguna ocasión.
— ¿Y yo tengo que creerlo?
— Haz lo que tú quieras— me desafía con la postura corporal que adopta— Niva estaba desvistiéndose en el baño para tomar una ducha. Yo estaba recostado en mi cama sin la sudadera, algo que es muy común en mí. Pero traía puesto el pantalón, no estaba desnudo. Por eso llegué primero yo y luego apareció ella.
Niego con la cabeza mientras frunzo los labios con desaprobación — ¿Por qué pierdes tu tiempo explicándome? ¿Para qué estás aquí si me odias, si no puedes verme?
Me acorrala contra el tronco del árbol tomando con su mano mi rostro, apretando suavemente mis dos mejillas — Porque con la misma fuerza que te odio, también te sigo amando Nissa— Exhala con fuerza para alejar el temblor de su voz— Quiero vengarme, quiero hacerte todo lo que tú me hiciste a mí. Sin embargo cuando te tengo cerca...— cierra los ojos mientras su rostro se desliza por el mío acariciándolo— No puedo contenerme... tampoco quiero hacerlo.
—Mientes
— Tú sabes Nissa... sabes que no miento— pone mi mano sobre su pecho. Su corazón late desenfrenado, tanto como el mío.
Aunque después de todo este tiempo, de todo lo que hizo, es difícil creerle con total seguridad.
— ¿Y Niva?
Apoya su frente contra la mía— Busqué olvidarte en otros rostros, en otros cuerpos... pero siempre fuiste tú, solo tú.
— Debemos parar— mis manos buscan asirlo débilmente, terminar de raíz la conversación.
—Dime que no me amas y te dejaré ir. Pero esta vez dímelo mirándome a los ojos.
Trago para tomar fuerzas, pienso que si logro superar este momento, todo lo que venga después será más fácil.
No obstante no puedo... no puedo.
— Yo...
'Yo también te amo Jhan' susurra la molesta vocecita en mi interior.
Su respiración comienza a agitarse, su mano se enreda en la parte posterior de mi cuello atrayéndome más cerca suyo —Dilo.
El silencio entre los dos es cruel y desesperante. Nuestras miradas se cruzan devorándose, alimentándose la una de la otra.
— Eso creía— balbucea sonriendo.
Diez años deseando tenerlo cerca, diez años soñando con volver a sentirlo mío.
— Si no me detienes ahora, luego no pararé— me advierte seriamente.
'Paremos, por favor no sigas'
Sus manos guían las mías hasta su torso, luego ninguno de los dos es capaz de frenarse, ni de razonar.
—Ya no lo soporto más— pega su cuerpo al mío haciéndome perder los estribos. Mis manos recorren su piel tibia bajo las suaves prendas y Jhan se estremece bajo mi tacto. Verlo sentir placer me enloquece, me hace sentir poderosa.
Esta vez soy yo la que controla la situación, deslizando mi mano y deteniéndome a tan solo unos centímetros de donde tanto él desea que lo toque— Pídelo Jhan— digo con el último hilo de voz que me queda.
Sus ojos extasiados me suplican que lo haga, no obstante esta era una deuda pendiente que hoy se tenía que saldar.
—Pídelo— le repito exactamente como él hizo aquel día.
Su sonrisa ladeada hace que mi corazón se acelere aún más— Por favor— susurra sobre mis labios sin permitirme besarlo.
Satisfecha por mi victoria bajo mi mano para darle el placer que me pidió. Para demostrarle que todavía puedo hacerlo suplicar aún más.
—Nissa— suelta en mi oído con una voz grave, gutural. Esconde entre jadeos su cabeza en mi hombro, sus manos apretando mis brazos para poder contenerse, para no acabar tan pronto.
'¿Cómo pude soportar tu ausencia durante tanto tiempo?'
Sentir su dureza en mi mano, me hace gemir a mi también; no hay nada que me excite más que verlo a él de esta manera, apenas pudiéndose controlar.
Levanta su rostro y su mirada se fija en la mía apoderándose de mi respiración, manipulando todo mi cuerpo a su antojo.
— Eres mía Nissa. Tú me perteneces— retira mi mano y baja tan solo un poco mi pantalón— hubiera deseado tomarte de otra manera, pero el deseo es más fuerte que yo— termina la frase abriéndose camino entre mis muslos.
Sentirlo dentro mío me hace jadear envuelta en la desesperación, necesitando más y más de él en mí.
—No pares— le pido al oído mientras su ritmo acelera con cada palabra.
—M***da Nissa, me vuelves loco.
Mis manos se entierran en su espalda, mis uñas surcan su piel por inercia; no soy dueña de mi cuerpo ni de lo que hago con él.
Su respiración y la mía se funden con el frío que nos rodea, con el vaivén de las hojas de los árboles.
La forma en que me posee es feroz, salvaje, voraz; exactamente como lo hacía tiempo atrás. Algo que siempre adoré en él, algo que realmente me fascinaba.
Con una pasión tan grande como la nuestra, se volvía casi imposible hacer las cosas con calma, con suavidad.
—Me encanta la manera en que me coges— se escapa de mis pensamientos y sale de mi boca.
—La manera en la que te hago el amor— me corrige— Porque eso es lo que hacemos nosotros dos.
Sus embestidas aumentan haciéndome sentir lo viril que puede ser, la hombría que tanto lo caracteriza y que me hace delirar por él.
— Necesito marcarte, necesito llenarte de mí— su voz entrecortada eleva demasiado mi excitación.
— Entonces hazlo— lo autorizo aferrándome más fuerte a él. Sintiéndome suya, sintiéndolo mío...