El beso La comida estuvo realmente sabrosa, llevaba varias horas sin comer y eso ayudó a calmar un poco mi mal carácter. —¿Te piensas comer todo el helado tú sola? —interrogó —¡Por supuesto! Si usted quiere, pídete uno… Pienso que con un coma diabético me deberían sacar de inmediato de aquí. Además, haga silencio que esa escena está bien intensa. —le dije señalándole la pantalla del televisor. —Bueno, haré silencio, pero como no hay más me acostaré a tu lado, ese trasero te pesa. —Me ubiqué en todo la mitad para que le quedara un espacio bien pequeño, donde no se pudiera ni mover. —¿Me perdonarás? —pregunto metiendo uno de sus dedos en la taza del helado. —¡Oigan a mi tío! —Y le di un golpe con la cuchara metálica en la cabeza. —¿Qué te cuesta? Mira te voy a hacer una lista de lo ve

