Capítulo 8

1709 Words
Narra Tehuel Después de pegar el dibujo de Eli en mi pared, saqué mi celular, le saqué una foto y se la mandé. También se la mandé a Lourdes, ella no tardó nada en contestarme, pero en vez de decirme algo del dibujo, me retó por no hablarle en días, haciéndose la ofendida. Me reí, contándole sobre Eli, aunque se "ofendía" más. Me hacía mucha gracia cuando se comportaba así, como si fuera celosa conmigo, sabía que, aunque no dijera nada, estaba feliz de saber que tenía un buen amigo en la nueva escuela en tan poco tiempo. Seguimos hablando un rato más, después dejó de contestar, seguramente la habían mandado a hacer algo o estaba viendo algo en internet, aproveché para juntar un poco de ropa y meterme a bañar antes que se metiera Ana y tardara años en salir, cuando le preguntaba a mi mamá por qué ella tardaba tanto, me decía que era una chica que le gustaba arreglarse, yo siempre la veía igual. Dejé mi ropa en el piso, me desvestí y me metí en la ducha. Estuve un rato jugando con el agua y los juguetes que todavía usaba Nati cuando la bañaban. Después me bañé rápido, salí, me sequé, me vestí y fui al comedor, el olor a comida que podía sentir me estaba dando hambre. Me senté entre mi prima y mi hermana, las dos estaban distraídas, una con su celular y la otra con una muñeca que había traído del cuarto. Mi mamá estaba sentada con nosotros, pero hablaba mirando a la cocina, en donde estaba mi tía cocinando. —Pachu, mirá. Dijo mi prima mostrándome el celular, estaba mirando tiktoks de terror. Mi mamá no me dejaba verlos, decía que me iban a dar pesadillas, pero hacía mucho tiempo que no me las daban, siempre los veía con Ana. Miramos videos hasta que mi tía nos retó por tener el celular en la mesa. Ana se quejó como siempre mientras nos servían la comida, le molestaba bastante tener que soltar el celular, siempre decía que no hacía nada malo, mi tía la miró seria, pero no le dijo nada, me dio mi plato, se sirvió y se sentó. Ella y mi mamá se pusieron a hablar sin prestarnos mucha atención a mi prima y a mí, solamente se fijaban de vez en cuando en Nati para que comiera. Cuando terminamos, me levanté y llevé a mi hermanita al cuarto para ayudarla a subir a la cuna. Apagué la luz y me acosté con el celular, yo tenía permiso para quedarme hasta las diez despierto, ella siempre se dormía antes por el sueño que tenía. Empecé a hablar con Lu, siempre me molestaba con Antonella. Siempre hacía lo mismo si le gustaba a alguna de las chicas, me molestaba con ellas. Decía que le gustaba la cara que ponía cuando lo hacía, ahora no me podía ver, pero ya sabía que lo estaba imaginando. Después hablamos sobre la escuela y mis viejos amigos, además de Lu. Parecía que la mayoría ya se había olvidado de mí, ni siquiera me mandaban mensajes como ella. Un rato después, mi mamá vino a ver a Nati y aprovechó para mandarme a dormir, me puse el pijama mientras me despedía de Lu. Dejé el celular en la mesa de luz y me acosté, mi mamá se sentó al lado mío, me acomodó la frazada y me dio un beso en la frente. —¿Te quedás? —Sí, Pachu. Les hago compañía. Me acarició el pelo, como le hacía a mi hermana para que se durmiera. Siempre me decía que hacía lo mismo conmigo cuando era bebé. *** Mi mamá me despertó para ir a la escuela mientras levantaba a Nati de la cuna. Me tapé más, pero ella prendió la luz para que no me durmiera de nuevo. —Dale, Tehuel, se te va a hacer tarde. —Sí... Dije, pero no me moví de la cama, no tenía ganas de levantarme, tenía frío y sueño. Mi mamá me llamó varias veces hasta hacer que se me pasara un poco el sueño. Me levanté, agarré mi ropa y salí al pasillo, pero el baño estaba ocupado, seguramente estaba Ana adentro. Tardaba mucho. Mi mamá me mandó a cambiarme en su cuarto, después iba a poder entrar al baño, cuando Ana terminara de maquillarse o sea lo que sea que estuviera haciendo. Fui a su cuarto, me cambié y me puse el guardapolvo. Después fui al comedor a desayunar, Ana seguía sin salir, así que no podía lavarme la cara, los dientes o peinarme. Mi tía empezó a quejarse de ella mientras me acomodaba el cuello del guardapolvo, le molestaba que Ana tardara en el baño. Cuando mi prima vino al comedor, mi tía empezó a retarla. Aproveché para tomar la leche rápido, aunque me quemara la boca, y meterme en el baño para terminar de prepararme para la escuela. Salí rápido para que no me terminaran retando a mí también. Después, todos salimos, Ana se despidió en la puerta y se fue con otra chica. Nosotros fuimos hasta la escuela. Caminé atrás de mi tía y mi mamá mientras ellas hablaban, a veces, cuando mi hermanita me miraba, le hacía caras para que se riera y no se quedara dormida, aunque yo también tuviera sueño. Se me pasó cuando vi a los chicos en la puerta. Saludé a mi mamá y corrí a saludar a Elías que estaba con León y Tomás. El único que no me saludó fue León, me miraba como si no me quisiera ahí. Eli lo obligó a que me saludara, pero su hermanito negó con la cabeza y se fue con su mamá. —Perdón, a veces se porta así cuando hay gente que no conoce bien. —No pasa nada, Eli. —Sofi te va a hablar hasta por los codos, le encanta que le presten atención, sea quien sea —sonrió—. Creo que le caerías bien. —Me gustaría caerle bien. —Miré a Tomás—. ¿Vos tenés hermanos? —No. Me gustaría tener. —No, Tomi, no querés tener —dijo Eli—. No vas a querer que toquen todas tus cosas sin permiso, ni que griten o lloren todo el día. Menos que te reten por defenderte. —Parece que te acordaste de León —dije riéndome, Eli me sonrió. —León es bastante molesto cuando quiere. —Pero no todos los hermanitos son iguales, Eli —dijo Tomi—, parece que la hermanita de Tehuel no lo molesta. —No, a mí no, pero es igual que la hermana de Eli, le gusta llamar la atención de todos siempre. Por ahí, Nati y tu hermana se llevan bien. Eli asintió, se quedó callado mientras yo buscaba otra cosa de qué hablar, ya no quería hablar de mi hermana. Les empecé a preguntar sobre los juegos que jugábamos y si querían venir a mi casa a jugar, Eli me respondió, de nuevo, que su mamá y la mía tenían que hablar y Tomi me dijo que si su amigo iba, seguramente iba él. Me alegró saber que solamente tenía que hacer que mi mamá hablara con la de Eli para que ellos dos fueran, me faltaba preguntarle a Mati, pero parecía que hoy iba a llegar tarde también. —Ahora que me acuerdo, ¿no estabas enfermo, Tomi? —No le gusta faltar, aunque se esté muriendo —lo burló Eli. —Mi mamá no quiere que me atrase. Igual estoy bien. Eli siguió burlándose de su amigo un rato más. Cuando abrieron la puerta, saludé de lejos a mi mamá antes de entrar con ellos, seguimos hablando mientras íbamos a sentarnos en el banco. Hablamos un rato hasta que sonó el timbre mandándonos a formar. Me puse atrás de Elías y lo miré, sin darme cuenta, empecé a tocarle el pelo, lo tenía un poco largo, era fácil jugar con sus rulitos. Él se giró rápido para mirarme, pensé que me iba a decir algo o me iba a sacar la mano, pero nada más me sonrió. En ese momento, no entendía muy bien por qué, pero me gustó verlo sonreírme. Se giró igual de rápido para que la seño no lo retara. Después de subir la bandera, fuimos al comedor para desayunar. Nos sentamos juntos, Eli estaba entre Tomi y yo. Aunque estaba un poco más pegado a mí para no contagiarse de su amigo. De repente, sentí la pierna de Eli empujar la mía, se separó y volvió a hacerlo unas cuantas veces hasta que puse la mano en su rodilla. —Perdón. Mi mamá dice que soy un chico nervioso, que por eso lo hago sin darme cuenta. —Lo miré a la cara, estaba un poco colorado. —Sí, Eli se la pasa pegándome con su pierna. Después te acostumbrás. —Solamente tenés que pasar unos años conmigo. Se rió, sonreí, pero no dije nada, no me importaba que hiciera eso, creo que hasta me gustaba. Metí las manos en los bolsillos del guardapolvo mientras él estaba quieto, pero, un ratito después, empezó a mover la pierna de nuevo. Miré nuestras piernas con una sonrisita, me hacía un poco de gracia que no se pudiera quedar quieto aunque parecía un chico bastante tranquilo. Después de desayunar, fuimos al aula, Eli me pidió que me sentara con ellos de nuevo. Pensaba sentarme en el lugar de Mati hasta que Tomi me dijo que me sentara con su amigo, él se iba a sentar con Matías, que llegó un rato después con el guardapolvo abierto y sin peinar. La seño lo retó antes de mandarlo a sentar. Nos saludó sentándose al lado de Tomi sin prestarme mucha atención, después de un rato, cuando se giró a preguntar lo que había que hacer, se dio cuenta que estaba sentado con ellos en vez de estar con Vicente y Juanma. Me preguntó un par de veces si no me aburría con ellos, parecía que la mayoría de chicos nuevos iban con el grupito de Vicente. A mí me gustaba estar con ellos, sobre todo con Eli, sentía que nos entendíamos bastante bien aunque no nos conociéramos hace tanto.
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