1 año después. Ciel está suplicando. Advierto su paciencia drenarse progresivamente y yo estoy gozando cada maldito segundo de ello. Con el transcurso de los últimos meses, he mejorado considerablemente en enlazar nudos complejos y no descuidar la prudencia al estrechar la restricción para no impedir excesivamente la circulación de sangre. Detrás de la cremallera de mis vaqueros, mi pene está lleno, duro, filtrando gotas de semen, pero el anillo comprimiendo mis pelotas y envolviendo la base imposibilita que mi orgasmo detone. Ha estado así desde que empecé la escena, hace aproximadamente una hora. Probablemente no debí alargar tanto los juegos previos y la tortura degradante, pero contenerme es algo que me cuesta demasiado cuando se trata de Ciel. Sus lamentos me estimulan, s
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